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Deportes

¿Quién dijo que La Coruña estaba lejos?

LA CONTRACRÓNICA. Más de mil sevillistas se dieron cita en Riazor, donde las aficiones dieron todo un ejemplo de deportividad. La próxima parada, Villarreal

el 08 mar 2015 / 09:30 h.

La afición del Sevilla, en Riazor (Foto: La Opinión de A Coruña) La afición del Sevilla, en Riazor (Foto: La Opinión de A Coruña) El fútbol puede ser una fiesta. Y si no, que se lo pregunten a los aficionados del Sevilla y del Deportivo, que este sábado dieron toda una lección de cómo disfrutar del deporte en paz, sin malos modos, sin más pique que la rivalidad sobre el césped. Riazor, un estadio que vive en sus carnes una temporada difícil, se reencontró con esos días que hacen del fútbol un fenómeno de masas. Pasión, emoción... Ganó un equipo y perdió el otro, pero en realidad quienes ganaron fueron las aficiones. Dos aficiones hermanadas que intercambiaron bufandas, cánticos... Algo, por desgracia, poco habitual pero que recuerda a todos que esto no es una guerra, por mucho que algunos se empeñen. Sevillistas de La Algaba luciendo sus colores. Sevillistas de La Algaba luciendo sus colores. Especialmente meritorio fue lo de los sevillistas. Más de mil se dieron cita en tierras gallegas tras completar novecientos kilómetros atravesando el país. Muchos de ellos viajaron por carretera y llegarán reventados a casa. Pero mereció la pena. Ya lo dijo Vitolo: “Da igual que nieve o llueva. La afición del Sevilla es de diez”. Ante todo, deportividad. Ante todo, deportividad. Todo acompañó. Hasta el equipo, que puso fin a su mala racha lejos de casa en Liga y brindó un triunfo a los suyos. “Se escuchaba más a los del Sevilla que a los del Dépor”, llegó a decir Aleix. Unai Emery recalca con frecuencia que “hay que disfrutar del camino”. Y así es. Villarreal es la próxima parada. Y allí habrá sevillistas.

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