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Quién es quién en las revueltas árabes

Algunos líderes han emprendido reformas tras el levantamiento de sus pueblos, otros derraman su sangre y los presidentes de Túnez y Egipto huyeron por el asedio.

el 01 mar 2011 / 07:11 h.

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La historia contará que un joven en Túnez -Mohamed Bouazizi- prendió la mecha de la revolución y el cambio en el Magreb y Oriente Próximo. El pueblo árabe, como los ciudadanos de Europa del Este en la década de los 80, han gritado basta y hartos de la pobreza, la corrupción y la falta de democracia han tomado pacíficamente las calles de Túnez, Egipto, Libia, Argelia, Marruecos, Yemen, Jordania, Irán o Bahrein.

Nadie -ni expertos, analistas o dirigentes políticos- se atreve a vaticinar hasta dónde llegarán las protestas y las verdaderas repercusiones de éstas. "Estamos asistiendo a la historia en directo", dijo hace sólo dos semanas el presidente de EEUU, Barack Obama, cuando la caída de Hosni Mubarak en Egipto -tras la huida del dictador tunecino Zine el Abidine Ben Alí- parecía inevitable. Por ahora la crónica de estos acontecimientos permite atisbar una esperanza de futuro para unos pueblos oprimidos durante décadas.

Entonces ¿por qué la rebelión se asienta ahora? El árabe es, como cualquier otro pueblo, muy complejo y plural, aunque con profundos elementos de identidad: la historia, la lengua, la cultura o la religión. Pero además les une unas élites políticas y económicas ajenas a las prácticas democráticas y muy próximas a las corruptelas y al poder absoluto que ha propiciado enormes desigualdades sociales. La premio Nobel de la Paz iraní Shirin Ebadi aseguraba en este periódico: "Los musulmanes nos dimos cuenta hace años de que nuestros gobernantes eran unos corruptos". La diferencia es que hoy esos ciudadanos oprimidos y asfixiados por la falta de empleo o con unos salarios míseros que no les llegan ni para comprar alimentos básicos ante los desmesurados precios saben lo que pasa en el resto del mundo gracias a la televisión, los teléfonos móviles y, especialmente, internet.

Así que esas poblaciones masivamente jóvenes, con algún tipo de estudios y sin futuro se han levantado frente a unos mandatarios autócratas y déspotas. Algunos se rindieron con las primeras protestas, también hubo quien necesitó dos semanas de insoportable asedio, mientras otro baña de sangre el que parece su inevitable final. Sin embargo, han sido mayoría los que han emprendido reformas y cambios de gobiernos en cuanto que vieron las barbas de su vecino cortar. Éstos son los líderes contra los que se alza el pueblo árabe:

LIBIA. Muamar el Gadafi
Lleva en el poder desde 1969 tras un golpe de Estado. Es el más longevo de los dictadores en África. Un golpe de Estado le llevó al poder en 1969. Y hoy vuelve a tener a la comunidad internacional en frente como cuando en 1986, el entonces presidente de EEUU, Ronald Reagan, ordenó bombardear su palacio en Trípoli después de que un atentado en la discoteca La Belle de Berlín matara a un soldado norteamericano. EEUU culpó al régimen libio porque Gadafi ha amparado a terroristas del IRA, palestinos e incluso a ETA. Pero el mayor atentado que se le atribuye es contra un avión de la Pan Am cuando sobrevolaba la ciudad escocesa de Lockerbie y dejó 270 muertos. Entonces el mundo rompió con Gadafi hasta que en 2003 lo perdonó tras anunciar que compensaría a las víctimas de Lockerbie. Los líderes de EEUU y la UE estrecharon su mano, llena de petróleo y sangre.

 

EGIPTO. Hosni Mubarak
30 años en el poder. Derrocado tras las revueltas de este mes. Tras recibir formación militar en Egipto y en la Unión Soviética, durante el mandato del presidente Anwar el-Sadat se convirtió en comandante en jefe de las fuerzas aéreas (1972), y tres años más tarde en vicepresidente del país. Tras el asesinato de Sadat (octubre de 1981), lo sustituyó en la presidencia. Concedió prioridad absoluta a la recuperación económica y se olvidó de la democracia -la oposición estaba en el exilio o encarcelada- y los derechos humanos. El mes pasado el pueblo egipcio comenzó unas revueltas populares contra su régimen, que finalmente terminaron con su renuncia. Hasta entonces Mubarak contó con el respaldo de EEUU y Europa. Una junta militar ha tomado el poder y ha prometido que redactará en breve una nueva Constitución y la someterá a una consulta popular antes de los próximos seis meses.

TÚNEZ. Zine Ben AlíCambió la Constitución para tener inmunidad penal de por vida. Hijo de un trabajador portuario, se formó en la escuela militar de la Academia de Saint-Cyr (Francia). Fue jefe de la Seguridad Militar entre 1958 y 1974 y ministro de Interior desde 1986, en octubre de ese año fue nombrado primer ministro por el presidente Burguiba. Fue confirmado en las elecciones de abril de 1989, en las que fue reelegido por el 99% de los sufragios, aunque era el único candidato; venció de nuevo en los comicios de marzo de 1994. En el mes de mayo de 2002 convocó un referéndum constitucional que le permitió optar a dos nuevos mandatos y le otorgó inmunidad penal vitalicia. Pero Túnez se hartó y fue aquí donde prendió la mecha de las revueltas árabes después de que un joven informático desempleado (el paro juvenil llega al 30%) se prendiese fuego cuando le impidieron poner su puesto de frutas.

BAHREIN. Hamad al Khalifa
Ofreció dinero a las familias para evitar las últimas revueltas. Hamad al Khalifa es el primer rey de Bahrein, nació el 28 de enero de 1950 en la capital de la pequeña isla reino. Desde 1964 estaba designado para sustituir a su padre Isa bin Salam, pero fue en 2002 -tres años después de la muerte de su progenitor- cuando accedió al trono. Realizó sus estudios en la Universidad de Cambridge (Inglaterra). Su formación militar se desarrolló entre Reino Unido y EEUU. El primer ministro del país es su tío. Durante las protestas que han estallado (a pesar de que ofreció 1.000 dinares -aproximadamente unos 2.000 euros- a cada familia para evitar las manifestaciones) han muerto varias personas por impactos de bolas de goma lanzados por la Policía. Bahrein se liberó de la dominación británica en 1971. Hoy es la sede de la Quinta Flota de los EEUU, un instrumento vital del Pentágono para Afganistán e Irak. 

YEMEN. Alí Abdalá Salé
En el poder desde 1978. Descarta renunciar a su cargo. Fue presidente de la República Árabe de Yemen (Yemen del Norte) desde el año 1978 y pasó a ser el máximo mandatario del Yemen reunificado a partir de 1990. Es después de Gadafi el mandatario de un país árabe que ha permanecido más tiempo en el poder. En 1999 se convirtió en el primer presidente de Yemen elegido en sufragio universal, en unas elecciones en las que cosechó el 96% de los votos, si bien el principal partido de la oposición, el Partido Socialista de Yemen del Sur, no pudo presentar un candidato a los comicios. Esta semana ha dicho que un cambio de régimen en el país "es inaceptable" y ha asegurado que quienes están protagonizando las protestas contra él "son una minoría". "Cambiar el régimen como ha ocurrido en Egipto y Túnez es inaceptable, pero si quieren pueden hacerlo en las urnas", dijo.  

ARGELIA. Abdel Aziz Buteflika
Preside la República desde 1999 y ha vuelto a ser reelegido. Nacido en Marruecos en 1937, es presidente de Argelia desde 1999. Fue un líder militar (conocido con el apodo de Abdelkader) en la Guerra de la Independencia Argelina. Muy unido al coronel Huari Bumedián desde aquella batalla, tramó junto a éste el golpe de Estado contra el presidente. Durante sus funciones como presidente de la Asamblea General de la ONU en 1974, obtuvo el reconocimiento de la Organización para la Liberación de Palestina como miembro de pleno derecho de la Asamblea. El nuevo régimen lo condenó al ostracismo desde 1980. En 1983 el Tribunal de Cuentas le abrió un expediente por malversación de fondos públicos. Entre 1983 y 1987 estuvo exiliado en los Emiratos Árabes Unidos, Suiza y la propia Francia. En 1999 ganó las elecciones y fue reelegido en 2004 con el 83% de los votos. El pueblo pide cambios.

 

IRÁN. Mahmud Ahmadineyad
Mantiene su programa nuclear a pesar de las sanciones. En 2005, Ahmadineyad fue elegido presidente de Irán en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Cuatro años más tarde, en los comicios de del 12 de junio de 2009, Ahmadineyad, según los datos oficiales, obtuvo un 62,6% de los votos frente a apenas un 33%, de su rival, Mir Hossein Mousavi. En los días posteriores, los seguidores de Mousavi pusieron en cuestión la veracidad de los resultados, produciéndose graves altercados en las calles. Fue la Revolución Verde. Tras alcanzar el poder, sus declaraciones y posiciones frente al Holocausto y su decisión de conseguir tecnología atómica darían como resultado un desgaste en las relaciones diplomáticas. De hecho, la comunidad internacional ha sancionado varias veces al país. Las protestas que hoy prenden en el país son reprimidas con violencia.

MARRUECOS. Mohamed VI
Rey desde 1999, prometió respetar los derechos humanos. Es rey de Marruecos desde que accediera al trono en julio de 1999 al fallecer su predecesor, su padre Hassan II. Es el decimoctavo monarca de la dinastía alauí, que reina en Marruecos desde 1666, y de acuerdo con la Constitución ostenta además el cargo de líder religioso de los fieles. En su primer discurso prometió acabar con la pobreza y la corrupción, creando empleo y garantizando el cumplimiento de los Derechos Humanos, algo que no ha hecho. Las relaciones de Marruecos con el Gobierno de España durante el reinado de Mohamed VI han sido en general cordiales, salvo por determinados asuntos espinosos, como la soberanía de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, la situación política y humanitaria en el Sáhara Occidental o los problemas con la inmigración ilegal. El pueblo reclama reformas democráticas. 

 

JORDANIA. Abdalá II
Rey desde 1999, intenta lograr la paz en Oriente Próximo. El rey Abdalá subió al trono el 7 de febrero de 1999 justo después de la muerte de su padre. Poco antes de su fallecimiento, el monarca Hussein lo había nombrado príncipe sucesor el 24 de enero, reemplazando en esta posición a Hasán bin Talal, el hermano de Hussein que había portado ese cargo desde 1965. No fue la más popular de las decisiones. Poco después de asumir el poder, el rey Abdalá continuó con la labor de su padre al realizar una fuerte modernización de Jordania dentro de la región árabe y el mundo. Además, ha trabajado intensamente para acabar con el duradero conflicto árabe-israelí y para lograr una paz estable y definitiva, ha propuesto en varias ocasiones que Jerusalén sea declarada "ciudad abierta". Tras las primeras manifestaciones de protesta cambió el Gobierno y anunció una serie de reformas democráticas. 

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