martes, 11 diciembre 2018
00:07
, última actualización
Local

¿Quién necesita ya a Chipiona?

Agua Mágica abrió al fin este jueves con casi todas sus atracciones en funcionamiento y estudia compensar a sus socios por los días previos.

el 10 jul 2014 / 22:37 h.

TAGS:

15912133La clientela de Isla Mágica es apasionada, exigente, pero también agradecida. De hecho, cuando hace unos años el futuro del parque pendía de un hilo, antes de que desembarcara la empresa francesa Looping Group, a las manifestaciones que convocaban los trabajadores para pedir la continuidad de la actividad no sólo acudían los empleados y representantes sindicales. Cientos de poseedores de pases iban con pancartas, a pelear por este trocito de la herencia de la Expo, al grito de «Isla Mágica no se cierra». Y es que los colores de este parque se sienten casi como los de un equipo de fútbol. No en vano, tiene más abonados –9.000– que muchos clubes deportivos. Esta pasión por Isla Mágica se notó y mucho este jueves, el esperadísimo primer día en que la nueva zona Agua Mágica abría al completo –sólo una atracción estuvo en pruebas–. Algunos incluso comentaban incluso, no sin guasa, que ya ni Matalascañas ni Chipiona: «Sevilla ya tiene su playa». El público aguardaba impaciente para estrenar las atracciones desde que el 28 de junio se abrió el recinto, con sólo la piscina de olas en funcionamiento, lo que generó numerosas críticas. Este jueves los ánimos estaban más calmados y la gente empezó a disfrutar del denominado núcleo de alta emoción –toboganes de diferentes alturas – y de la isla infantil. AGUA-MAGICA-01 «Las atracciones son muy divertidas, y el parque de niños es ideal para venir con los pequeños. Además los precios de las consumiciones son bastante razonables, teniendo en cuenta lo que suelen costar en estos parques», opinaba Nancy Ruiz,una una californiana que visitaba por primera vez Isla Mágica y que la miraba desde la experiencia que da proceder de un país con una tradición de décadas en parques de atracciones. Sandro e Iván son dos visitantes malagueños que han adquirido entradas de dos días. Mientras contemplan el tobogán que simula una caída libre, sopesando si atreverse o no, daban buena nota a Agua Mágica: «Está muy bien.No es muy grande, pero tiene de todo, y además puedes salir y disfrutar del resto del parque». AGUA-MAGICA-03Dejando el «núcleo de alta emoción» atrás, se alcanza la zona infantil. Allí Sofía yMaría, de ocho y siete años, chapotean en la orilla mientras un amigo les dispara con una pistola de agua desde una de las plataformas. Aunque parecen encantadas, tienen una queja: «Queremos subir a los toboganes grandes».Sin embargo, ni miden los 1,20 metros que precisan esas atracciones, ni María, su madre, parece muy dispuesta. «Vengo con cinco niños y se lo están pasando pipa. Pero yo no vuelvo a repetir, al menos sin mi marido», bromea sin dejar de controlar a las pequeñas con la vista. Pero volverá. Este jueves todavía se regalaba a los clientes que compraban una entrada de día una segunda gratuita para volver durante el verano, una promoción que se ha mantenido mientras se iban poniendo las atracciones en marcha progresivamente, para compensar por los toboganes cerrados. Sin embargo, no todo fueron halagos. Rocío Oñate y Esperanza Dorado representan a esa parte de poseedores de pase de temporada que todavía no se sienten bien tratados por Isla Mágica. «Estoy muy descontenta.Vengo porque a los niños les hace ilusión y porque compré los pases, ya que este año no podremos irnos de vacaciones. Pero desde el día 28, que abrió Agua Mágica, no he podido entrar porque tenían el aforo limitado a mil personas. Además, había que esperar unas colas enormes, ahora no hay flotadores suficientes, las duchas de los vestuarios no funcionan bien, la pintura del fondo de las piscinas se está levantando y deberían hacer otra piscina de baño libre, porque con la de olas no es suficiente, y prometieron otra de 600 metros, aunque luego cambiaron el proyecto». Una relaciones públicas del parque les explica que se está trabajando para compensar a los socios descontentos y que se va a ir mejorando progresivamente los defectos que aparezcan: «Somos conscientes de que hay quejas, y las escuchamos mejorar. Sevilla siente Isla Mágica como parte de ellos, y eso es bonito, pero esa pasión también lleva a reclamar todo. Seguimos trabajando. En un mes esperamos que las quejas se les hayan olvidado». AGUA-MAGICA-02

  • 1