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Quien siembra dependencias recoge desastres

La fiebre mundial que desplazó el lucro extremo desde las finanzas hacia la construcción se está calmando. El juego de las casitas ha elevado el precio de éstas hasta límites insuperables para millones de familias y ha generado una reestructuración de los mercados hacia la dependencia del sector inmobiliario.

el 14 sep 2009 / 23:32 h.

La fiebre mundial que desplazó el lucro extremo desde las finanzas hacia la construcción se está calmando. El juego de las casitas ha elevado el precio de éstas hasta límites insuperables para millones de familias y ha generado una reestructuración de los mercados hacia la dependencia del sector inmobiliario. El capítulo final estaba ya escrito en el prólogo: el descalabro. Cuanto más tarde peor. Parece que está llegando ahora.

La industria cementera española produjo durante el año pasado la friolera de 56 millones de toneladas. Hay pueblos que han vivido de hacer puertas, ladrillos o tejas durante estos últimos años. Ahora desaparecen cientos de empresas. Incluso el potente grupo Carrefour anuncia que cerrará su negocio inmobiliario en febrero.

Quienes más tajada han sacado de este sinsentido comienzan a diseñar las próximas ganancias a costa del Estado: ayudas para un sector con tanta cara lastimosa como dura.

A ver si nos aclaramos. Si el Estado no debía intervenir para preservar el derecho a la vivienda, tampoco debe hacerlo ahora para ahorrar la merecida asfixia de los promotores de este invento.

He aquí, de nuevo, otra lección para evitar las dependencias.

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