Local

¿Quién te ha visto y quién te ve?

Viajar en el tiempo es el sueño de muchas personas, en Sevilla hay un lugar donde ese deseo se puede cumplir, el monasterio de la Cartuja

el 06 feb 2011 / 19:16 h.

TAGS:

Exposición ‘Públicos y contrapúblicos’.

Una capilla construida hace cinco siglos y en sus paredes se proyecta una película. Quién iba a decir a los que levantaron esos muros que quinientos años después servirían como pantalla de cine. Estos contrastes son los que confieren al viejo monasterio de la Cartuja un encanto especial, permitiendo al visitante viajar entre épocas muy dispares dando unos simples pasos.


La magia se consigue gracias a que entre los muros de este edificio emblemático, se encuentra el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC). El arte de los últimos años se encuentra perfectamente entrelazado en el conjunto arquitectónico que ofrece al visitante aspectos artísticos muy dispares.


De entre todas las horas del día en la que se puede visitar, el atardecer ofrece una visión muy particular del entorno, pasear por sus jardines y patios una vez oscurecido es una buena forma de relajación, gracias a la tranquilidad y la paz que aún se puede respirar en el lugar. Después de pasear un rato por los mismos jardines por donde Cristóbal Colón caminó pensando en su segundo viaje a las Américas, se presenta una buena oportunidad para entrar en el CAAC.


La colección que hay en estos momentos está dedicada al espectador. La idea de la muestra principal, denominada Públicos y contrapúblicos, es la de hacer sentir al observador que alguien lo mira constantemente. Las obras de los más de treinta artistas que han colaborado para esta muestra harán que se sienta vigilado por algo más que por las cámaras de seguridad del recinto. Una buena forma de ver lo allí expuesto es hacerlo con los ojos de un niño, ser curioso con aquello que llame más la atención, jugar con lo allí expuesto, volver a aquellos años en lo que todo resultaba entretenido y enigmático.
En ella hay numerosas proyecciones escondidas por los recovecos del edificio, el simple hecho de buscarlas todas se puede convertir en un juego. Especialmente hay dos que resultan más divertidas. La primera representa un teatro donde los actores llevan unas máscaras de papel, todas ellas con grandes ojos para poder mirar bien, realizan juegos que recuerdan a los de un grupo de niños. La segunda se encuentra en una sala cuadrada con una pantalla en cada pared. Va apareciendo un coro en cada uno de ellas, donde cantan las intimidades de sus ciudades en tono humorístico, recordando a esas agrupaciones que cantan estos días en el Teatro Falla de la vecina Cádiz.


Antes de salir rumbo a otra parte de la exposición hay una sala donde se emulan varios telones, que se mueven cuando alguien se acerca, si hace el recorrido entre ellos no se asuste si en su conciencia suena la voz de la abuela diciendo "entre las cortinas no se juega".


Al salir de la parte de Públicos y contrapúblicos, se encontrará en uno de los patios interiores, y verá de frente un par de chimeneas. Éstas no llevan allí tanto tiempo como puede parecer. Son unas niñas si se comparan con la capilla junto a las que están y es que se hicieron sobre el 1840, cuando se creó allí la fábrica de loza que tanta fama le dio al lugar. Quién no conoce las famosas vajillas de la Cartuja.


En este patio está la entrada para ver el trabajo de Pierre Giner. Se puede jugar literalmente con esta obra, ya que se trata de un videojuego donde realizar una visita virtual a las obras del CAAC. Cuidado, no caiga en el error de pensar que el cuadro que verá de frente es obra de Pierre, ya que se trata de la Musa Gitana de Curro Romero de Torre. Especial ubicación tiene la muestra de Beckett films, ocupando la zona monumental, incluyendo la sala capitular donde están las tumbas de la familia Ribera acompañadas por la ópera Neither, inspirada en los versos de Samuel Beckett, dando un conjunto bastante tétrico que pone los pelos de punta. En el resto de salas se proyecta el trabajo audiovisual del irlandés, películas enigmáticas que encajan perfectamente en esta parte del monasterio. Por último se encuentra la sala dedicada a Jerzy Grotowski, donde se proyectan algunas de sus obras audiovisuales, en un conjunto escultórico realizado por Andrea Blum.


Una vez den las nueve es momento de salir. Los que esperaron a última hora encontrarán la puerta principal cerrada, pero podrán abrirla y salir a hurtadillas, como otros ya hicieron para no ser vistos por ojos indiscretos.

  • 1