Cultura

¿Quién teme al compás feroz?

Tomasito presenta esta noche en Malandar su disco más completo hasta la fecha, ‘Azalvajao’, donde vuelve a fundir flamenco, jazz y rock en un cóctel explosivo.

el 07 feb 2014 / 23:00 h.

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Tomasito, ‘azalvajao’: el regreso a la carretera de un animal escénico. / Daniel Fernández Tomasito, ‘azalvajao’: el regreso a la carretera de un animal escénico. / Daniel Fernández. «¡Mira, una señora azalvajá! Lo he puesto de moda, sin pretenderlo», exclama Tomasito (Jerez, 1969) al distinguir en un balcón a una vecina vestida con bata de leopardo. De esa misma guisa, en plan fiera rampante, aparece el artista jerezano en el último disco, Azalvajao, que presentará esta noche (22.00) en la sala Malandar de Sevilla. Un nuevo alarde de compás feroz en el que los rugidos suenan a flamenco, a rumba, a jazz y a rock con grandes dosis de desenfado, pero con arte de muchos quilates. «Ya salí en una portada en gayumbos, ¿por qué no de bestia salvaje?», responde cuando se le pregunta qué dirían Manuel Torre o Chacón si lo vieran así. «Me dedico al márketing, no puedo salir con lo puesto. Además, la gente necesita frescura». Pero también hay en él algo de desafío, empezando por su propia conciencia: «Siempre me pregunto, ¿lo hago o no lo hago? Mira que es para toda la vida... Pero Lola Flores me dijo que podía hacer lo que quisiera, que me saldría bien». Y no se equivocó la Faraona: una década lleva Tomasito grabando discos electrizantes, donde la bulería se vuelve break-dance y el Back in black de AC/DC parece inventado entre Santiago y la Plazuela. «Sé que a todo el mundo no le puede gustar, y tampoco lo quiero, sería imposible. Pero poco a poco hemos logrado que a más gente le entre», dice. En este nuevo álbum, además de una banda sobresaliente, ha contado con invitados especiales como Bebe, Pepe Habichuela, El Canijo de Jerez, Las Negris o Soleá Morente. Pero sobre todo nos presenta a un Tomasito fogueado en escenarios de todo el mundo, que en los últimos años ha compartido escenario con gigantes como Wynton Marsalis, Paquito d’Rivera o Chick Corea. De ellos dice haber aprendido, sobre todo, «el respeto y la humildad de compartir la música». Amante de Paco y Camarón como de Michael Jackson o Gilberto Gil, Tomasito ha querido lanzarse esta vez a la autoproducción, y ha grabado en los estudios de José Luis Garrido —productor de Los Chorbos— trocando el mítico sonido caño roto, según dice, en «caño loco». «¿Arriesgado? Cualquier momento lo es. Pero la vida también es riesgo», agrega el músico, que por primera vez se acerca a la canción protesta con Señores ladrones, un tema en el que canta las cuarenta a políticos y banqueros. «El escenario es como mi casa, lo quiero como mi taza del váter, mi nevera y mi cama», asevera. «Me siento igual de a gusto en Malandar que en el Lope de Vega. Me he curtido en tablaos bailando para tres japoneses, ¿cómo no voy a disfrutar con ese pedazo de público sevillano que siempre va a muerte?».

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