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'Quienes quieran solidarizarse con mi padre que vayan a votar'

Menos de 24 horas antes, un pistolero de ETA había asesinado a su padre disparándole cinco tiros. Sin embargo, la hija de Isaías Carrasco reunió ayer fuerzas para dejar claro a los terroristas que "no vamos a dar ni un solo paso atrás". Sandra Carrasco pidió a todos los ciudadanos que acudan a las urnas, tal y como ella y su madre van a hacer. (Foto: EFE).

el 15 sep 2009 / 01:23 h.

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Menos de 24 horas antes, un pistolero de ETA había asesinado a su padre disparándole cinco tiros. Sin embargo, la hija de Isaías Carrasco reunió ayer fuerzas para dejar claro a los terroristas que "no vamos a dar ni un solo paso atrás". Sandra Carrasco pidió a todos los ciudadanos que acudan a las urnas, tal y como ella y su madre van a hacer.

El asesinato del ex edil socialista de Mondragón (Guipúzcoa) Isaías Carrasco, marcó una jornada de reflexión teñida de dolor e indignación, en la víspera de las elecciones generales. "A mi padre lo han asesinado por defender la libertad, la democracia y las ideas socialistas, ha sido siempre un hombre valiente que ha dado la cara y los que lo han matado han sido unos cobardes", dijo con voz entrecortada la hija del ex concejal, antes de pedir que su muerte no sea "manipulada por nadie". "No lo vamos a tolerar. Yo, mi madre y todos iremos a votar y eso es lo que pido. Los que quieran solidarizarse con mi padre y con nuestro dolor que acudan masivamente a votar el domingo para decir a los asesinos que no vamos a dar ni un solo paso atrás", concluyó.

Tras leer el comunicado, la joven aseguró a los presentes que se encuentra "muy orgullosa" de su padre. "Le quiero", añadió, para dirigirse a continuación a sus asesinos: "Sólo puedo decir que han sido unos hijos de puta, nada más".

Éste fue el particular homenaje que Sandra, de tan sólo 20 años, rindió ayer, visiblemente emocionada pero con entereza y voz firme, a su progenitor. Junto a ella estuvieron la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, el lehendakari, Juan José Ibarretxe, Manuel Chaves, presidente del PSOE y de la Junta de Andalucía, y un nutrido grupo de representantes institucionales y políticos de todos los partidos democráticos. Todos ellos participaron en una concentración de condena del atentado celebrada en la plaza del consistorio de Mondragón ayer al mediodía. Los efectos del ataque no se hicieron esperar y la irrupción de ETA en la campaña electoral conmocionó a la sociedad vasca.

Mientras tanto, ciudadanos anónimos y representantes políticos acudían a la capilla ardiente de la última víctima de ETA para acompañar a los familiares. El lugar para el velatorio quedó instalado en la casa consistorial de Mondragón, en cuya fachada había una pancarta con el lema "Todos somos Isaías" y varias fotos del fallecido. Minutos después de las cuatro de la tarde, la capilla ardiente quedó cerrada al público por deseo de la familia, que aprovechó estos momentos previos al funeral para dar el último adiós a su allegado en la intimidad.

Tan sólo una hora más tarde, en un ambiente de dolor y emoción contenida, el féretro del ex edil socialista fue sacado a hombros por miembros de la Ejecutiva del PSE-EE, quienes posteriormente lo cedieron a los ediles socialistas de la localidad antes de que los familiares del fallecido lo introdujeran en la iglesia de San Juan Bautista. El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, ofició el funeral y denunció la "violencia desalmada" de ETA en el transcurso de la homilía. El prelado vasco exigió a la banda armada su desaparición definitiva y apeló a no resignarse ante esta situación.

La comitiva estaba encabezada por los familiares de Carrasco, su mujer y sus dos hijas mayores, que accedieron arropados por cargos de la Ejecutiva socialista y miembros de la agrupación local, así como de dirigentes de todos los partidos, excepto ANV. Centenares de personas abarrotaron la parroquia, que se quedó pequeña para acoger a todos aquellos que querían dar su último adiós a Carrasco. Por ello, la ceremonia fue seguida, por megafonía, desde el exterior de la Iglesia por cientos de personas, vecinos de la localidad, que no pudieron acceder al interior y permanecieron en el lugar pese a la incesante llovizna caída durante toda la tarde.

Esperanza. "Nuestra mirada está fija en el ataúd que contiene el cuerpo sin vida de un hombre, de un hombre joven, esposo, padre, hijo querido, asesinado ayer mismo por la violencia desalmada de ETA. La misma mirada se posa sobre su esposa María Ángeles, sus hijos Sandra, Ainara y Adeitz y su madre Agustina", afirmó Uriarte, para después señalar que su propósito no es "desviar" esa mirada, sino "desvelar su profundidad", así como contribuir "a levantarla con una reflexión nacida de la fe y destinada a ensanchar nuestra solidaridad y libertad". El prelado indicó que "la solidaridad, libertad y esperanza" es un mensaje "para todos los presentes".

Asimismo, destacó que la libertad de espíritu "nos reclama coraje para ejercerla en este momento político decisorio, sin que ninguna coacción que pretenda amedrentarnos o doblegarnos encuentre el eco más mínimo en nuestra voluntad". Uriarte añadió también que la esperanza, "siempre herida por acontecimientos terribles como éste", es, a su juicio, necesaria "para vivir". El funeral concluyó minutos antes de las seis de la tarde y el furgón fúnebre fue despedido con aplausos y algunos gritos de "ETA asesina".

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