Cultura

"Quiero hacer una de superhéroes pero no me interesa ningún superpoder"

El controvertido director Léos Carax, autor de la multipremiada 'Holy Motors', mantuvo ayer un fugaz encuentro con los periodistas.

el 11 nov 2013 / 23:30 h.

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Europa se prodiga en personajes culturales excéntricos. No sólo piensen en Dalí. El director italiano Lucio Fulci llegó a creer en la existencia de sus propios zombies, el músico Erik Satie coleccionó pianos desvencijados que amontonaba uno sobre otro y el genial compositor Karlheinz Stockhausen deslizó la idea de que él y toda la humanidad provenimos de Sirio. Luego está Léos Carax,  en cuya última película los coches... hablan. Este año el Festival de Cine Europeo le homenajea con una retrospectiva. Carax es una criatura de laboratorio, cocinada en los más exquisitos fogones del cine europeo. Y la última adición a su filmografía, Holy Motors –bendecida en Cannes–  bien debería exhibirse con aquel viejo cartelito que rezaba ‘cine de arte y ensayo’. Pero en mayúsculas, negrita y con subrayado obligatorio.

Podría pasar por cantautor etílico y nicotinado, pero Carax, con sus gafas de sol a la sombra, su sempiterna mascota y su ropa ‘king size’ para un cuerpo talla ‘S’ es uno de los realizadores más absorventes y redondos del moderno cine europeo. Ayer, tirando de impostura, no estaba para muchas conversaciones. No quiso posar ante los flashes, tampoco firmar autógrafos ni fotografiarse con nadie. Llegó al encuentro con los medios y, en modo francotirador verbal, despachó con elusivas palabras unas preguntas cuya formulación siempre resultó más larga que las respuestas. “Me gustaría hacer una película de superhéroes pero no encuentro ningún superpoder que me interese (...) estoy escribiendo un musical pero... no creo que lo haga”,  fue lo más lúcido que salió de su aforística intervención.

Tener en su haber obras como Pola X o Les amants du Pont Neuf  permiten a su poseedor hasta tirar de tópicos falaces: “Sólo he hecho cinco películas y nunca las he visto”. Luego se arrancó con algo más creible,“tardo mucho en filmar, nunca sé si será la última vez, pero me gusta que mis obras viajen en el tiempo y se mantengan con vida”. Sobre Holy Motors –cinta de culto que se ha emparentado con las últimas películas de David Lynch–, Carax explicó que surgió “de manera improvisada”, pero después de 10 años sin rodar tuvo que hacerla porque, si no, “iba a volverme loco”.

Renuente a hablar de las películas que le interesan –“eso es algo muy íntimo... además yo no voy al cine jamás”, dijo– el también director de Chico conoce a chica mostró su devoción por el actor y fiel colaborador suyo, Denis Lavant, también conocido como el Señor Mierda, personaje creado en el filme de episodios Tokyo! y recuperado posteriormente en Holy Motors.  “Lavant es lo mejor que le ha pasado a mi cine (...) es un actor ilimitado”, insistió.

Sin estudios cinematográficos, Carax opinó que esto le hace sentirse “especialmente libre”:“Tenemos muchos límites a la hora de rodar una película (el dinero, las historias, la estructura) y una de mis máximas aspiraciones es superarlas”. Orgulloso de ser un cineasta “nada taquillero” que rueda cuando más o menos le apetece –con paréntesis que alcanzan los 10 años entre algunos de sus títulos– el director cree que, a pesar de todo, “Francia sigue siendo el mejor sitio para un cineasta porque todo el mundo, con mejor o peor suerte, puede rodar lo que le venga en gana”:“Yo por ejemplo no hago películas de ningún género concreto, mis cintas retratan experiencias vitales”, aseguró.

Preguntado sobre el futuro, Carax se encogió de hombros y en medio de una mueca de fastidio acertó a decir que sólo tiene claro que ya que no quiere hacer todas las películas que ya no ha hecho.  Liberado al fin de los periodistas, el realizador de Sans titre salió con paso apresurado de la sala para fumar un pitillo en un puñado de caladas tan intensas como lo son sus fotogramas. Luego, al igual que Don Quijote, caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

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