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Cofradías

"Quiero que el Cristo de la Púrpura sea mi obra cumbre"

El imaginero Navarro Arteaga se enfrenta a sus 49 años a su reto artístico más comprometido: rescatar una antigua devoción de la cofradía de las Cigarreras

el 12 ene 2015 / 12:00 h.

NAVARRO ARTEAGA«Intimista y con el sello decimonónico característico del estilo de la hermandad de las Cigarrerras». Así será el nuevo Cristo de la Púrpura que el imaginero sevillano José Antonio Navarro Arteaga tallará en madera antes de final de año con destino a que sea venerado en un altar de la capilla de la Fábrica de Tabacos. Gracias a la donación de un grupo de hermanos, la corporación de Los Remedios va a poder rescatar de su memoria histórica una antigua y singular advocación que antaño procesionó durante más de dos siglos como cotitular de la cofradía y que recorrió por última vez las calles de la capital sevillana en 1874. Si bien no hay rastro alguno de grabados o dibujos que testimonien cómo pudo procesionar, la imagen mostraba al Redentor en el suelo, en el momento de recoger sus vestiduras después de recibir el severo castigo de los azotes. A sus 49 años, con 28 de experiencia en el oficio, Navarro Arteaga se enfrenta a uno de los retos más comprometidos de su trayectoria artística: reinterpretar una iconografía que fue muy representada en el siglo XVI y principios del XVII y que incluso se hizo muy popular en tierras americanas –la que mostraba al Señor prácticamente tirado por los suelos– y adaptarla a la imaginería del siglo XXI. «Tenía claro que, hoy por hoy, es inconcebible poner un Cristo a cuatro patas», apunta el artista, quien reconoce la decisiva influencia del historiador de la hermandad e investigador José Manuel López Bernal como la persona que «me ha acompañado y guiado en el tema iconográfico». Otros artistas, como Luis Salvador Carmona, representaron por contra este momento poniendo a Cristo de pie. «Yo no quería que fuese ni una cosa ni otra. Es decir, ni una recreación exacta de lo que fue la iconografía del Cristo de la Púrpura en el siglo XVI ni tampoco desviarme mucho de ese modelo iconofráfico». Después de realizar «muchísimos bocetos en papel», Navarro Arteaga se ha decantado por un Cristo agachado, con una de las rodillas –la derecha– en tierra, y que con su brazo izquierdo abraza «de manera simbólica» la columna, mientras que con la mano derecha recoge la túnica púrpura en un «escorzo barroco o contrapposto». Añade el artista que «igual que el Señor abrazó la cruz, he querido representar a Cristo abrazando simbólicamente otro de los elementos de su martirio, la columna», que se representará «sesgada en su base, rota, imperfecta». Un primer avance de la obra, el boceto en barro de este nuevo Cristo de la Púrpura, podrá admirarse el próximo viernes en la inauguración de la exposición que sobre la historia de la hermandad de las Cigarreras acogerá el Círculo Mercantil. «Lo más importante –dice el imaginero– es que es una imagen intimista, piadosa, pensada y concebida para propiciar el rezo y el recogimiento, sin concesiones a la galería, sin buscar el lucimiento personal y sin mucho movimiento. He querido aportar mi visión única y exclusiva de las cosas, mi sello particular y mi forma de ver al arte. Si tuviera que ponerle un apellido, hablaría del intimismo decimonónico del Cristo de la Púrpura». Aunque es ahora cuando comienza a materializarse, el proyecto empezó a gestarse «hace 11 años», cuando Navarro Arteaga remodeló el misterio de la Columna y Azotes con la realización de las nuevas figuras secundarias. «Es un reto importante en mi carrera tener una imagen cristífera en una hermandad del Jueves Santo de la categoría de las Cigarreras. Quiero que este Cristo sea mi obra cumbre». "Que sea titular no depende de mí" El nuevo Cristo de la Púrpura estará terminado en noviembre, antes de la cita electoral que vivirá la cofradía. Por el momento no recibirá culto ni se incluirá como titular, aunque el tiempo acabará dictando sentencia. «Que sea una imagen titular o que vaya algún día a la Catedral son palabras mayores. No depende de mí, pero ya fue titular de la cofradía durante tres siglos».

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