Economía

Quintás aconseja fusiones deseadas de cajas y no a "empujones"políticos

El presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros, Juan Ramón Quintas, se apoya en su experiencia para dar tres consejos de cara a las fusiones: que surjan de los consejos de administración y no de los políticos, que no se aborde en medio de otro proceso de fusión y que cuidado con el tamaño. Quintás afirma que "lo peor está por venir".

el 15 sep 2009 / 06:17 h.

J. rubio / I. campanario

El presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros, Juan Ramón Quintas, se apoya en su experiencia para dar tres consejos de cara a las fusiones: que surjan de los consejos de administración y no de los políticos, que no se aborde en medio de otro proceso de fusión y que cuidado con el tamaño.

Quintás, que participó el jueves en Los Desayunos de El Correo de Andalucía, patrocinados por Azvi y celebrados en el hotel Alfonso XIII, dijo defender cualquier fusión de cajas de ahorros que sea "deseada" por los consejos de administración de éstas, y no por "empujones" de carácter político, porque incluso pueden llegar a ser contraproducentes para las entidades.

No hizo mención alguna a las cajas andaluzas, aunque en el aire estaba el runrún -fomentado por la propia Junta de Andalucía- que apunta a nuevos movimientos en el seno de las entidades con sede social en la comunidad. De hecho, a Quintás, al abordar cómo afrontan esas cajas la desaceleración económica actual, se le deslizó un comentario al respecto. "En Andalucía [las cajas], no serán perdedoras. Pueden estar tranquilos.

Hay movimientos que las harán [a las entidades] más potentes de cara al futuro", indicó.

No obstante, puso el aval de su experiencia sobre la mesa para recordar que todas las fusiones de cajas habidas en España en las últimas tres décadas -se ha pasado de 80 a 45- han sido "un éxito", si bien en aquellas que se iniciaron de mutuo y deseado acuerdo y no "por voluntad política" el proceso fue más rápido y con espectaculares resultados y una configuración más óptima. En suma, autonomía necesaria para los consejos de administración.

Tampoco sin dirigirse expresamente a nadie, el presidente de la CECA volvió a recurrir a su experiencia para desaconsejar "que se aborde una fusión [de cajas] si se está en medio de otro proceso de fusión", porque -argumentó- podría no saldarse con un buen resultado. Es más, agregó, acometer tal tarea sería incluso "arriesgado". "Pero, insisto, hablo en abstracto", matizó.

Un contexto, el de Cajasol -cuyo presidente, Antonio Pulido, se encargó ayer de presentar al conferenciante-. En estos momentos, la entidad sevillana digiere la unión de las dos cajas de las que surgió (El Monte y San Fernando) y Pulido ya ha comentado que, de aquí a dos o tres años, no se embarcará en otra operación de semejante calado, de ahí que los movimientos se reduzcan a los que quieran protagonizar Caja Jaén, Caja Granada y Unicaja -Cajasur, al estar fundada por la Iglesia, se quedaría al margen-.

Un tercer consejo lanzó el patrón de las cajas españolas, que no se busque el tamaño por el tamaño, sino que las fusiones se ciñan siempre a objetivos "estratégicos, y la dimensión, ser grande por ser grande, no lo es". A modo de ejemplo, citó los de la expansión geográfica, la renovación del sistema financiero de una comunidad e incluso el desarrollo económico de ésta, y ahí, en estos encuadres, sí importa el tamaño.

Politización . Un cierto vuelco dio Quintás a la imagen que se tiene de unas entidades con presencia excesiva de la política. En efecto, el máximo responsable de la CECA recordó que hasta las propias empresas están emulando el tradicional modelo social de las cajas de ahorros, que tiene su máxima expresión en la Obra Social y en sus fundaciones, como lo demuestra la adopción de los códigos y las actuaciones de Responsabiliad Social Corporativa (RSC).

"Es conveniente para el modelo de las cajas de ahorros que se mantenga" en sus consejos de administración la existencia de representantes de las instituciones que han sido elegidas democráticamente por la sociedad.

Eso sí, una pega. La cuestión es cuál es el peso del que dispone esa representación política, y aquí reconoció Quintás que en "algunos casos" esa presencia es mayor que la de la sociedad civil, y ésta hace referencia a quienes deben ser los "relevantes" en los consejos de administración (es decir, las entidades fundadoras, los clientes y los trabajadores).

C. campos / L. blanco n sevilla

Por otro lado, el presidente de la CECA, Juan Ramón Quintás, durante su intervención en Los Desayunos de El Correo, constató que España no es inmune a la crisis financiera internacional que azota los mercados, pero su situación dista bastante de ser catastrofista. Eso no significa que no sienta los efectos de la crisis de liquidez, no así la generada por las hipotecas basura o subprime en EEUU, señaló.

En agosto, el Banco de España requirió en 48 horas a las cajas "para ver qué activos tóxicos podían tener". Mensaje de tranquilidad, por tanto, porque la posible repercusión es "insignificante". Lo que no quita para que sea "un error pensar que somos inmunes".

Quintás, que calificó la etapa actual de "fase distinta del ciclo" económico, declaró que la CECA no se muestra "ni triunfalista ni catastrofista", al reseñar que "seguimos en tasas de crecimiento del 1,6%, que yo firmaría ahora mismo" mantener, apostilló. Así, precisó que la situación es "satisfactoria" pero advirtió, asimismo, de que "lo peor está por venir".

Tres son los miuras con los que toca lidiar. Hipotecas subprime, la crisis del precio de las materias primas (alimentos) y el petróleo y el cambio de ciclo en la economía. Aun así, aclaró. "Hay que ser realista pero nunca alarmista". Y, cuestionado por la manera en la que está encarando el ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, esta conyuntura consideró que, desde el punto de vista de las cajas de ahorros, tanto el Banco de España como el Ministerio de Economía "están tomando las medidas necesarias para reconducir la situación desde sus ámbitos" de actuación.

Dificultades . Para el presidente de la CECA, uno de los principales problemas a los que se enfrenta la economía española es que presenta "una tasa de ahorro muy baja", por lo que hasta ahora había que atraer el ahorro extranjero, complicado ahora con el "cierre" de los mercados internacionales.

Quintás avisó. "Es imposible volver a tasas de crecimiento del crédito por encima del 20%" como venía ocurriendo en los últimos años. Pero fue más allá. "Aunque tuviésemos el dinero [para conceder ese volumen de préstamos], no hay quien lo demande".

Y es que, según reconoció, se ha generalizado el "miedo a prestar", lo que ha derivado en una "contracción" del crédito, algo que no es de extrañar sobre todo en los bancos internacionales que se han visto más afectados por las hipotecas basura, y algunos han llegado a perder hasta el 60% de sus recursos propios.

La base del negocio financiero, la "confianza en el crédito", está debilitada, y lo peor es que no se sabe cuándo se restablecerá. "Ya han pasado diez meses, pero lo más inquietante es que es impredecible" saber cuándo se frenará el "hundimiento" de los precios de la vivienda y el aumento de la morosidad.

Y el "verdadero" problema de fondo del país, a su juicio, es que no se ha sabido aprovechar los años de bonanza y crecimiento económico.

En los últimos 15 años "no hicimos los deberes de prepararnos para el futuro en una economía globalizada". Ahora España no está preparada para competir en los primeros puestos (en tecnología), y tampoco por costes de producción (sobre todo, por cuestiones laborales).

  • 1