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Racismo en Nervión

Los periódicos locales, pero también las radios y las televisiones nacionales han recogido a lo largo del viernes una noticia espeluznante: una familia racialmente mixta -un español con una guineana- está siendo acosada por otra, vecina suya, desde hace cuatro años. La situación ha llegado a ser...

el 15 sep 2009 / 12:05 h.

Los periódicos locales, pero también las radios y las televisiones nacionales han recogido a lo largo del viernes una noticia espeluznante: una familia racialmente mixta -un español con una guineana- está siendo acosada por otra, vecina suya, desde hace cuatro años. La situación ha llegado a ser insoportable, y las víctimas no han tenido otra alternativa que hacer pública su triste historia, para así conseguir al menos el apoyo de alguna persona o institución. Menos mal que hay organizaciones sociales que apoyan a las personas en estos casos, y éstas saben utilizar a la prensa para defenderlas. El eco que la noticia ha recibido es notable, y demuestra la sensibilidad hacia estas cuestiones; bravo por la prensa local, que ha sabido cumplir su función en este caso. La otra parte dice que no es un tema de racismo, sino un vulgar problema entre vecinos al que el factor de la raza ha complicado; siempre hay vecinos que riñen, pero cuando lo primero que se le dice a una de ellas es "'negra", entonces es racismo.

Cuando se agrede a las personas, cuando se acude a los tribunales con denuncias sin fundamento, cuando se ataca continuamente la dignidad del otro, entonces es racismo. Hay racismo y hay acoso, una voluntad de destruir a la otra persona, de alejarlo de nuestro mundo sin querer ver que éste es también el suyo. Estamos acostumbrados a historias de familias o personas solas que complican la vida de sus vecinos hasta hacérsela insoportable. Lo de ahora es muy diferente: no están siendo agredidas por personas con desórdenes de personalidad o enfermedades psiquiátricas, o por gentes con un historial de desarraigo y exclusión. Gente 'bien', se supone, y normal; da miedo lo que los normales somos capaces de llegar a hacer. Hoy he pasado por la puerta de la casa, y he visto a equipos de televisión rondando; he pensado en las víctimas, que me preocupan; y en los agresores, de cuyo escarnio público me congratulo. Antes mi barrio era conocido por su equipo de fútbol; hoy lo es por el comportamiento racista de algunas personas que no representan a cuantos vivimos allí. Aquí hay que hablar de acosadores y de víctimas, de racistas, de malas personas. Y todo eso aquí mismo, en Nervión.

Catedrático de Derecho del Trabajo

miguelrpr@ono.com

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