Cultura

Rafael Canogar, más allá de una reivindicación de la pintura

El pintor toledano muestra en Sevilla una veintena de óleos sobre papel.

el 19 nov 2010 / 19:40 h.

Rafael Canogar, en una de sus últimas exposiciones en Sevilla, en 2006.

La galería Nuevoarte se viste estos días de gala para acoger una de las más atractivas exposiciones de la temporada: Rescatar el espacio pictórico, una colección de 19 óleos sobre el papel de una leyenda viva de la abstracción en España, Rafael Canogar, infatigable explorador de lenguajes plásticos fuera de lo convencional.

Alumno aventajado de Daniel Vázquez Díaz, miembro fundador del madrileño grupo El Paso junto a Antonio Saura, Manuel Millares, Pablo Serrano y Luis Feito, merecedor del Premio Nacional de las Bellas Artes 1983, Canogar es uno de esos creadores que ha sabido consolidar un discurso plástico sólido y coherente sin dejar de cuestionar su propia faena artística.

En las piezas que exhibe ahora en Sevilla, lo que propone es una suerte de revisión en profundidad, una invitación a desandar el camino recorrido por el arte en el último medio siglo.

Lo primero que viene a la cabeza al contemplar estas obras de concentradísima expresividad es precisamente la idea de que el artista está de vuelta: es alguien que hizo el viaje hacia la locura vanguardista, aquella liberación absoluta que llevaría al hartazgo -"esa libertad terminaría siendo una cárcel", reconoce el propio Canogar-, y ahora goza de la perspectiva y la madurez necesarias para volver atrás, no como un ejercicio de nostalgia, sino quizás para preguntarse qué cosas valiosas pudieron quedar en el camino.

"Recuerdo, años atrás, la presentación de Aguilera Cerni a una exposición mía, con las figuras saliendo, en relieve, de la superficie pictórica", cuenta Canogar en un texto enviado a la galería. "Cerni escribía que como alternativa al cansado o agotado lenguaje de la pintura... ‘Pues bien, traigo esta nota porque yo ahora quiero reivindicar la pintura, como alternativa de vanguardia, al agotado mundo de la trasgresión, sin otro fin que su propio exceso. Llevar a un perro para que muera de hambre a una galería, o a un moribundo para que termine sus días durante su exposición en una sala de arte es, a mi entender, por muy metafóricas que estas sean, también resultado de agotamientos creativos'", cita textualmente.

Son muchas las veces que Canogar ha debido de oír que la pintura ha muerto. Él en cambio opone algunas objeciones a este aserto del mejor modo que sabe: tomando el pincel y deslizándolo con vigor y densidad sobre el papel, en lo que quiere ser un verdadero ejercicio de reinvención, pieza a pieza.

"Recuperar su dimensión poética y metafórica", escribe, "su capacidad de ilusionarnos, de enamorarnos, de vibrar de nuevo con ese espacio virtual de la pintura, de la buena pintura. Volver unos años atrás -de verdad nunca se vuelve completamente atrás- para retomar el hilo del discurso de la pintura pura, nada más que de la pintura y su capacidad de comunicación, ¡nada más! ¡Y nada menos!".

Título: Rescatar el espacio pictórico. Sala: Galería Nuevoarte. Dirección: San Vicente, 32. Horario: Lunes a viernes de 17.30h a 21.00. Sábados de 11.00 a 14.00 horas. Clausura: 13 de diciembre.

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