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Rajoy acusa la crisis y sale reelegido presidente con el 16% de votos en blanco

El XVI Congreso del PP le dio ayer a Mariano Rajoy un apoyo mayoritario, aunque inferior al que recibió en 2004. Rajoy, que dijo pedir el voto para "mejorar", pero no cambiar los principios de su partido, obtuvo un 84,24% de los sufragios, frente al 98,7% de la cita anterior.

el 15 sep 2009 / 06:44 h.

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El XVI Congreso del PP le dio ayer a Mariano Rajoy un apoyo mayoritario, aunque inferior al que recibió en 2004. Rajoy, que dijo pedir el voto para "mejorar", pero no cambiar los principios de su partido, obtuvo un 84,24% de los sufragios, frente al 98,7% de la cita anterior. Las papeletas en blanco se multiplicaron por diez.

Descartada la opción de una candidatura alternativa en el XVI Congreso Nacional del PP y una vez que los críticos dieron su visto bueno en público al equipo elegido por Mariano Rajoy, la gran incógnita de este cónclave eran los porcentajes. Y el líder de los populares no logró revalidar el mismo apoyo del anterior cónclave, al que llegó con el padrinazgo de José María Aznar y se quedó con el porcentaje de voto más bajo de la historia del PP. En 1989, se obtuvo el peor dato con un 85%.

Y un detalle más. Si en 2004 el voto en blanco a Rajoy se quedó en 41 sufragios, ayer fueron 409 de los 2.643 emitidos. Un 15,7% inédito en los congresos populares. Esas papeletas superan a la delegación crítica de Madrid, que no llega a los 200 compromisarios, sobre cuyo comportamiento en la votación estaba puesto el foco. Madrid ha sido el único apoyo de peso que los críticos liderados por Esperanza Aguirre han tenido en el precongreso. Ayer, la presidenta de la Comunidad de Madrid volvió a cuestionar en público algunas de las decisiones del congreso, sobre todo, dijo no entender por qué se han cambiado los estatutos para que el presidente del PP sea proclamado al tiempo candidato a las elecciones generales.

"No voy a olvidar esto", dijo un sonriente Rajoy poco antes de las once de la noche tras conocer el resultado del recuento. Por la tarde, había tenido la primera oportunidad de hablarle directamente a los compromisarios, después de meses de mensajes confusos, de idas y venidas en torno al centro y a la supuesta traición a las verdades inmutables del PP. Ayer, el líder popular quiso explicar, utilizando casi un tono didáctico sólo horas después de que el ex presidente José María Aznar reivindicase la línea dura de estos años atrás, a qué se refiere el inicio de la nueva etapa que predica. "Principios" fue la palabra que más veces repitió: hay que cambiar "no de ideas, pero sí de procedimientos".

Rajoy quiso contentar a todos, al ala dura que se aferra a la derecha y a los más moderados. Proclamó que no quiere un "cambio de rumbo" ni "de posición", pero sí "sembrar mejor". Abrazó el centrismo sin que ello signifique "tibieza", el diálogo sin que se pueda interpretar que se cede y, todo ello, añadió, es compatible con no "olvidarse de nada de lo ocurrido en los últimos cuatro años", en referencia a la dura relación con el PSOE, sobre todo, a cuenta del diálogo con ETA. ¿Se puede hablar con los nacionalistas? Sí, dijo, si se salva la unidad de España, la soberanía nacional y la igualdad. Pero aclaró para evitar malinterpretaciones: "Yo no soy nacionalista".

Conciliar todos esos intereses tiene un objetivo: "Ampliar nuestro caudal de votos", dijo, después de hacer autocrítica sobre los resultados electorales del 9-M y de atribuir la derrota de manera fundamental al voto útil hacia el PSOE, alimentado por una campaña del Gobierno de Zapatero. Pese a todo, tiene la "convicción" de que puede ganar las próximas elecciones. De este congreso saldrá como candidato a la Moncloa tras una enmienda colada en los nuevos estatutos, aunque en 2011 hay que celebrar otro congreso.

Subido en la tribuna mientras ya se hablaba en los pasillos el alcance de la integración que predicaba, Rajoy dedicó buena parte de su intervención a pedir unidad. Habló de integración, volvió a destacar la figura de Ángel Acebes -dijo que ha sido el que más ataques injustos ha recibido del PSOE- y tuvo un largo reconocimiento a los militantes del PP vasco. A María San Gil, la ausente más presente en las intervenciones de muchos de quienes han subido a la tribuna en estos dos días, no la mencionó. Sí que sostuvo con rotundidad que "dentro de este partido" no tiene "ni enemigos ni adversarios". En ese punto y en otros muchos de su intervención fue interrumpido por los aplausos.

Satisfacción. El discurso de Rajoy recibió los parabienes de sus barones. Francisco Camps y Javier Arenas se apresuraron a hacer pública su satisfacción por el modo en que Rajoy cierra la crisis. Ambos coincidieron en que el candidato sale reforzado.

La flamante secretaria general, María Dolores de Cospedal, descartó que hubiera discrepancias entre los discursos de Aznar y de Rajoy, ya que, en su opinión, Aznar dijo "de distinta manera y con distintos enfoques" muchas de las cosas que defendió también Rajoy.

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