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Rajoy avisa de que las protestas no evitarán nuevos "sacrificios"

El presidente del Gobierno hace un retrato negro de la situación y defiende la reforma laboral por "justa, buena y necesaria"

el 19 feb 2012 / 12:47 h.

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"No será agradable, pero los españoles están de acuerdo". El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aprovechó ayer la clausura del congreso del PP en Sevilla para dirigirse a la sociedad con un análisis muy negro, sin grises, en el que contó cómo ve la situación económica del país y advirtió de lo que queda por venir.

Rajoy defendió con vehemencia las reformas que ha adoptado desde La Moncloa y que ayer los sindicatos contestaron sacando a miles de españoles a la calle. Pero no hubo ni un gesto de que estas protestas, que podrían acabar en una huelga general, hayan menoscabado su ánimo.

El líder del PP fue firme y dejó claro que no le temblará el pulso para adoptar más medidas. "Es urgente frenar el deterioro y que las cosas no vayan a peor", advirtió, "por amargo que resulte". Sobre la reforma laboral defendió que es "justa, buena para España y necesaria", aunque también dejó claro que "no hará milagros".

Aproximadamente a la misma hora que en Sevilla unos 50.000 ciudadanos -según los sindicatos- marchaban contra la reforma laboral, el presidente popular fue muy rotundo y advirtió de gravísimas consecuencias si no se adoptan medidas de este calado. Defendió que la nueva legislación del mercado de trabajo sitúa a España al mismo nivel que los países "más avanzados" de la Unión Europea.

Dejó muy claro que esto no ha hecho nada más que empezar y que se seguirán asumiendo "recortes" y "sacrificios". "En siete semanas hemos hecho más que el PSOE en siete años. Las reformas son vitales para salir de este marasmo", proclamó. "Haremos cuanto sea preciso", agregó el presidente, "sin vacilaciones y sin perder un minuto".

Fue un discurso destinado a explicar sus medidas frente a la contestación social y las protestas, a las que se refirió en varias ocasiones, aunque sin mencionar a los sindicatos."Cuando tomamos medidas que son difíciles, lo hacemos pensando en quienes peor lo pasan", aseguró, refiriéndose a "las madres solas que sacan a sus hijos adelante" o a "los padres de familia que han perdido su empleo".

Rajoy defendió que "ya hay cosas que se notan en España" y que se "ha disipado la niebla", lo que permite conocer la situación real. "En política como en medicina, es preciso, lo primero de todo, limpiar la herida para examinarla, conocer su alcance, su gravedad, y sus amenazas", utilizó como metáfora. Su Gobierno tiene el diagnóstico pero el tratamiento, vino a decir, no ha hecho más que empezar.

De cara al exterior, defendió que España se presenta como "un país serio y responsable". Además se mostró convencido de que los españoles saben ya que hay una salida y "merece la pena hacer el esfuerzo". "Este es un paso de gigante, el que va desde la desconfianza a la compasión", dijo. Pero sin muchas más concesiones al optimismo. "No trato de sembrar esperanzas, ni brotes verdes, ya soy muy mayor para ello", señaló.

Su mensaje final fue toda una arenga a la sociedad española, que ya dio ayer las primeras señales de que empieza a estar cansada de recortes y retrocesos: "Aceptaremos lo sacrificios. Soportaremos las renuncias [...] y no cejaremos hasta que llegue el día en que podamos descansar y sentirnos, ante el mundo entero, orgullosos de nuestro esfuerzo", concluyó Rajoy.

Justo antes de su intervención, el que fue reelegido presidente del PP por amplia mayorí, se reunió con su nueva dirección en un encuentro breve en el que trasladó a su cúpula que la situación es "muy difícil" y se mostró convencido de que el PSOE no se lo pondrá fácil.

La primera prueba de cómo pueden rebajar estas medidas el apoyo electoral al PP vendrá en Andalucía, donde las elecciones se celebrarán el 25 de marzo y los socialistas harán de la reforma laboral, la subida de impuestos y los "retrocesos" sociales su principal arma. Hasta ahora todas las encuestas proclaman que el escenario es inmejorable para el PP.

Acarician la mayoría absoluta y se muestran seguros de que estas medidas no les pasarán factura. Al menos eso dicen. Su mensaje es que lo peor es la inacción. Ayer Javier Arenas admitió que los momentos son "difíciles" y agradeció que "desde el primer minuto" el Gobierno haya "cogido el miura de la crisis por los cuernos". "Nunca en tan poco tiempo se ha hecho tanto", defendió el líder popular. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, aseguró que los españoles han votado un "mandato reformista". "Somos conscientes de los esfuerzos que pedimos, pero son necesarios para garantizar el bienestar de las generaciones futuras", aseguró.

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