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Rajoy da plenos poderes políticos a Soraya y a De Guindos en Economía

El presidente incorpora a su núcleo duro a Alberto Ruiz Gallardón (Defensa) y al ‘sevillano’ Cristóbal Montoro (Hacienda).

el 21 dic 2011 / 18:44 h.

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Miguel Arias Cañete, nuevo ministro de Agricultura, junto a Mariano Rajoy en una imagen de archivo.

Mariano Rajoy se ha rodeado de leales para los próximos cruciales cuatro años de gobierno que tiene por delante. Pero dentro de ese equipo de fieles -muchos de ellos amigos personales desde hace años-, dos concentrarán un poder casi absoluto. Es el caso de Soraya Sáenz de Santamaría (Valladolid, 1971) y Luis de Guindos, madrileño de 52 años.

La gran revelación y apuesta de Mariano Rajoy contra viento y marea cuando en 2008 la nombró portavoz del PP en el Congreso, es la nueva vicepresidenta primera, ministra de Presidencia y portavoz del Gobierno. El peso político del Ejecutivo de Rajoy descansará sobre sus hombros. Es una de las cuatro ministras del nuevo Gabinete, cuya composición rompe con la apuesta de Zapatero por la paridad: 10 hombres frente a 4 mujeres, lejos del 40% que será obligatorio para las empresas en 2015. Pero volvamos a Soraya. Esta brillante abogada del Estado se ha ganado el respeto de su jefe de filas y de sus compañeros de partido a base de tenacidad y trabajo. Despuntó en las comisiones donde se debatieron las reformas de los estatutos (muchos socialistas alabaron entonces su buen talante a la hora de negociar) y en los mano a mano con la exvicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, a la que en más de una ocasión sacó de sus casillas. La niña de Rajoy, como la llamaban algunos con no poca ironía, tampoco se arrugó cuando su contrincante en las sesiones del Congreso se convirtió en todo un peso pesado de la política, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Sáenz de Santamaría, madre de su primer hijo hace ahora solo un mes y cuya baja no ha disfrutado para atender otro de los encargos de su jefe, el traspaso de poderes con el Gobierno de Zapatero, ha creado fuera y dentro del Congreso un equipo de trabajo armado y cohesionado. La labor de Soraya en la oposición ha sido superada con una nota rozando el excelente. Pero ahora, en el Gobierno y con plenos poderes políticos, tiene que demostrar que es capaz de lidiar con problemas de calado, de meterse en charcos sin que a su jefe le salpiquen y de mantener a raya a los más veteranos del partido que ven que una joven de provincias gobierna sus destinos.

Luis de Guindos será el encargado de diseñar y ejecutar la estrategia económica con la que sacar a España del atolladero, aunque Rajoy presidirá, en un hecho insólito, la Comisión delegada de asuntos económicos. Nada más pronunciar el presidente su nombre, las redes sociales echaban humo. Lehman Brothers (el banco de inversiones americano que con sus hipotecas basuras hizo estallar por los aires el sistema financiero mundial) se convirtió en pocos minutos en Trending Topic mundial (tema más comentado del momento en Twitter). A su comité ejecutivo mundial perteneció De Guindos, que fue nombrado también presidente ejecutivo de Lehman Brothers para España y Portugal. Pero al margen de este detalle, el currículum de este prestigioso economista está ligado desde hace años al destino del PP. El hasta ahora directivo del Instituto de Empresa (IE) y consejero de varias entidades ha sido economista de cabecera de los populares. Fue el responsable del programa económico del PP en las elecciones de 2004 y escudero del exvicepresidente Rodrigo Rato. Pero De Guindos ya ha advertido de que la receta para sacar a España de esta crisis no puede ser la misma que obró el milagro económico del primer paso del PP por el Gobierno. Esta crisis es financiera y las soluciones son mucho más complejas. A él se debe también que Rajoy, ya con la victoria aplastante de las urnas, reconozca que con austeridad únicamente no se puede salir de esta emboscada. Harán falta más medidas y todas ellas pasarán por la cocina que instale De Guindos.

El núcleo duro de Rajoy lo completan dos nombres: Alberto Ruiz Gallardón (Madrid, 1958) y el sevillano Cristóbal Montoro (fue número uno por la lista de Sevilla al Congreso. Nació en Jaén). El exalcalde de Madrid por fin ha conquistado su objetivo: convertirse en ministro de España. Concretamente, de Justicia, una materia que domina (fue el segundo en las oposiciones al Ministerio Público en 1982, aunque sólo ejerciera durante un breve periodo de tiempo en la Audiencia Provincial de Málaga). Gallardón ve cumplido el sueño frustrado en 2008 cuando Rajoy le comunicó, delante de su eterna rival, Esperanza Aguirre, que no iría en las listas al Congreso de los Diputados pese a haberse postulado claramente.

Cristóbal Montoro es uno de los tres ministros andaluces del nuevo Ejecutivo de Rajoy (los otros dos son Miguel Arias Cañete y Fátima Báñez). Doctor en Ciencias Económicas, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Cantabria, diputado en cinco legislaturas, exministro de Hacienda (2000-2004) y exeurodiputado, Montoro ha sido la voz del PP en cuestiones económicas en los últimos tres años. Rajoy ha premiado su fidelidad y lo ha puesto al frente de un ministerio que hará las labores de fontanería del de Economía.

El nombramiento de Montoro es interpretado también como un espaldarazo a Javier Arenas y a su carrera a la presidencia de la Junta (que según todas las encuestas, afines o no, podría conquistar el próximo mes de marzo incluso con mayoría absoluta). Lo mismo que el ascenso de una auténtica desconocida fuera del aparato del partido, la onubense Fátima Báñez. Rajoy le ha encomendado la tarea quizás más ingrata -si es que hay alguna cartera apetecible en estos momentos de vacas flacas-, el Ministerio de Empleo, que no Trabajo. Báñez ha formado parte del equipo de trabajo de Soraya Sáenz de Santamaría en los últimos años. Como a ella, el presidente del Gobierno le reconoce con este nombramiento su tenacidad, sacrificio y lealtad (una constante en todo el gabinete, donde Rajoy no ha seguido corrientes aznaristas ni aguirristas).

La vuelta de cañete. Rajoy prometió un Ministerio de Agricultura y para él sí que ha tirado de hemeroteca (más de uno tuvo la sensación de estar viviendo el Día de la Marmota de Atrapado en el tiempo). Miguel Arias Cañete regresa al Consejo de Ministros donde se sentó en 2000. Le tocó gestionar dos de las crisis alimentarias más señaladas de los últimos años: las vacas locas y las sustancias cancerígenas del aceite de orujo. Licenciado en Derecho y abogado del Estado, a este jerezano de adopción le ha jugado malas pasadas su carácter campechano: en 2008 para defender el contrato de integración que proponía Rajoy para los inmigrantes, señaló que ya no había "camareros como los de antes", aludiendo a los extranjeros que trabajan en hostelería.

Para Sanidad y Fomento, Rajoy ha confiado en Ana Mato y Ana Pastor, respectivamente. Con la segunda, Rajoy ha desbaratado las quinielas, en las que la daban por segura, teniendo en cuenta que ha sido la referencia del partido en esta materia y que ocupó esta cartera con Aznar. Ana Mato es premiada por su labor en la dirección de la campaña electoral que ha aupado a Rajoy a la Moncloa. En Exteriores, el nuevo ministro será José Manuel García-Margallo Marfil (Madrid, 1944); en Defensa, Pedro Morenés (Getxo, 1948); en Industria, José Manuel Soria (Las Palmas de Gran Canaria, 1958); en Interior Jorge Fernández Díaz (Valladolid, 1950); en Educación (donde se integra Cultura) José Ignacio Wert, reputado sociólogo y mano derecha de Pedro Arriola, el asesor (con mayúsculas) del PP.

Uno de los ministrables que ayer se lamía las heridas fue Esteban González Pons, para el que Rajoy podría dejar la responsabilidad de dirigir el partido a partir del próximo congreso de febrero. El nuevo Gobierno, comunicado en una intervención sin preguntas de 73 segundos, no cuenta con un Ministerio de Innovación.

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