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Rajoy descarta subir los impuestos pero dice que "nada es para siempre"

El presidente muestra su sintonía con Sarkozy y defiende la tasa a las transacciones financieras que Merkel quiere retrasar.

el 16 ene 2012 / 16:37 h.

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Ni sí ni no ni todo lo contrario. Eso respondió ayer el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a la pregunta de si volvería a subir los impuestos. Así, descartó que lo vaya a hacer a corto plazo, esto es, que incluya un alza de tributos directos (el IVA) en los Presupuestos de 2012 que aún debe presentar, aunque puntualizó que "nada es para siempre", al tiempo que dijo que ya se habían subido lo suficiente y que las medidas tomadas eran compatibles con la reducción del déficit.

De hecho, el presidente afirmó que le gustaría bajar los tributos, aunque no es probable ni en el actual contexto económico ni en los próximos meses. "Pero sí en el futuro", dijo, tras confiar en poder hacerlo cuando la economía vuelva a crecer y a generar puestos de trabajo. Rajoy aseguró que al Gobierno en general y a él "personalmente" le costó mucho tomar la decisión de subir el IRPF porque no cree en una economía con impuestos elevados. "Pero no cabía otra alternativa", señaló, tras mostrarse "absolutamente convencido" de que a los españoles no les gustó esta decisión. Rajoy enmarcó la subida de impuestos en una situación "muy complicada" que exigía estas medidas, porque la alternativa era "no hacer nada", lo que hubiera supuesto un "pésimo mensaje" para los mercados.

Además, recordó que es temporal y se mostró "absolutamente convencido" de que el cambio fiscal, junto a otras decisiones que ya se han tomado y a las que se tomarán en el futuro, ayudará a que España recupere su posición de crecimiento y creación de empleo para bajar los impuestos.

Rajoy hizo estas declaraciones tras mantener con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, el primer encuentro con un mandatario internacional en La Moncloa. En esta reunión, ambos dirigentes mostraron su sintonía de cara a la próxima cumbre europea que se celebra el día 30, que pretende ultimar el nuevo tratado intergubernamental para endurecer la disciplina fiscal en la Eurozona y para empezar a hablar de cómo crear empleo. Así, el presidente español encuentra un aliado tras los continuos ataques a la deuda nacional mientras que el galo suma adeptos a algunas de las medidas que quiere impulsar y no puede por el freno de Alemania, como el impuesto a las transacciones financieras.

De este modo, el mandatario español aseguró que defenderá la denominada tasa Tobin. "Que se discuta, se acuerde y se haga ya la tasa de transacciones financieras", declaró. Y eso que hace apenas año y medio, su entonces portavoz económico y actual ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, aseguraba que esta medida era una "retórica inútil e inaplicable", después de que la vicepresidenta económica del Gobierno de Zapatero, Elena Salgado, opinara que era buena idea.

Por su parte, Sarkozy reiteró su defensa de la instauración de una tasa a las transacciones financieras a nivel europeo, aunque "sería mejor a nivel global", y aseguró que no existe "ningún desacuerdo" con la canciller alemana, Angela Merkel, en esta cuestión, a pesar de que se ha evidenciado en los últimos meses.

También mostraron su acuerdo en restar importancia a las calificaciones de las agencias internacionales, después de que ambos países se llevaran un varapalo la semana pasada por parte de Standard & Poor's. De esta forma, Sarkozy defendió que las agencias no son quienes tienen que definir las políticas económicas de los países, e instó a reaccionar "con sangre fría" a sus decisiones y "dando un paso atrás" para ver el trasfondo de las cosas.

A este respecto, aseguró que las decisiones de las agencias son "elementos interesantes" que se deben tener en cuenta, pero remarcó que no hay que sobreactuar ni "volverse loco" porque una de estas entidades haga un comentario en un sentido u otro.

Además, recalcó que ni la rebaja de S&P ni la confirmación de la triple A por parte de Moody's "cambian nada", y tanto Francia como la Eurozona deben reducir el déficit, recortar el gasto y mejorar su competitividad. En este sentido, Sarkozy incidió en el interés de todos los países de la Eurozona en que España e Italia tengan éxito en la resolución de sus problemas, porque todas las economías de la unión monetaria están "interrelacionadas". También se refirió a España como uno de los países "grandes de Europa", que tiene además una silla "en la mesa del G-20".

Por otro lado, mostró su respaldo a Rajoy en su intención de seguir contando con un representante español en el consejo ejecutivo del BCE cuando concluya el mandato de José Manuel González Páramo.

El Gobierno de Rajoy mira a Francia y Alemania como sus dos "socios principales" en Europa y en el mundo, según un alto cargo del Ejecutivo. Por eso el presidente se desplazará el día 26 a Berlín para entrevistarse con la canciller alemana, Angela Merkel.

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