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Rajoy diseña un paquete de reformas según el patrón de los empresarios

El candidato a presidente subirá las pensiones, quitará las prejubilaciones y acabará con los puentes festivos para ganar en competitividad.

el 19 dic 2011 / 20:20 h.

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Mariano Rajoy, durante su intervención.

Mariano Rajoy desgranó en poco más de hora y media cual será el recetario de medidas con las que aspirar a "frenar la sangría" del paro. Y de las palabras del candidato a presidente se intuye que su fórmula magistral está más cercana a las propuestas de los empresarios que de los sindicatos. Pese al medio centenar de planes específicos que desglosó, la realidad es que Rajoy bajó del estrado del Congreso sin desvelar a los españoles cómo esperar reducir los 16.500 millones de euros de déficit en 2012. Los próximos tres meses serán pues claves, ya que el líder del PP se ha comprometido a aprobar unas nuevas cuentas para el Estado antes del 31 de marzo (por cierto después previsiblemente de que se celebren las elecciones en Andalucía en las que el PP podría alzarse por primera vez con el poder).

Hubo un "único y exclusivo compromiso" que Rajoy selló con los ciudadanos: el Consejo de Ministros del 30 de diciembre aprobará la actualización del poder adquisitivo de las pensiones. En román paladino: los pensionistas verán subidas sus pensiones después de que el Gobierno saliente de Zapatero se las congelara el año pasado ante la amenaza de la UE de intervenir a España. A partir de ahí, "todas las demás partidas pueden ser revisadas", anunció el futuro presidente, para el que su mandato se caracterizará por "decir siempre la verdad aunque duela". Llamar "al pan, pan y al vino, vino". Ese mismo día 31, el Gobierno de Rajoy prorrogará los actuales presupuestos del Estado.

Las medidas con más impacto ciudadano (menos macroeconómicas si lo prefieren) fueron las relacionadas con las prejubilaciones y calendario de festivos. Sobre las primeras, anunció su eliminación con el fin de acercar la edad real de jubilación (en torno a los 63 años) a la edad legal (65, con un aumento progresivo hasta que en 2020 se llegue a los 67. Rajoy mantendrá la reforma de las pensiones de Zapatero contra la que votó en contra). Sobre prejubilaciones adelantó también que se terminará con la "práctica abusiva de utilizar el paro como un mecanismo encubierto de prejubilación". Por último, se decantó por calcular la cuantía de la pensión en función de lo cotizado a lo largo de "toda la vida laboral".

Hace tan solo unos días, en pleno macro puente de la Inmaculada, la CEOE filtraba la propuesta hecha a los sindicatos y al candidato a la Presidencia de revisar el calendario de festivos. Y ésta se resumía en una idea: pasar los festivos a los lunes, excepto por ejemplo el Jueves Santo, con el fin de "ganar en competitividad". Rajoy hizo suya ayer esta iniciativa en el Congreso.

Para ésta y para todas las medidas que anunció, el ganador aplastante de las pasadas elecciones generales prometió diálogo con todos, aunque dejó claro a renglón seguido que las reformas tienen que ser rápidas y que por ello las acometerán por Real Decreto si fuera necesario.

EMPLEO

Es el caso de la reforma laboral. El tope que puso a sindicatos y empresarios fue la primera quincena de enero. A partir de ese momento, sea cual sea la situación (acuerdo o no acuerdo de las partes), el Gobierno elaborará un nuevo modelo de mercado de trabajo que estaría aprobado en el primer trimestre de 2012. Esta reforma irá encaminada a dotar de mayor flexibilidad al mercado de trabajo. ¿Cómo? Pues, por ejemplo, con convenios colectivos en los que prime el acuerdo entre empresas y trabajadores por encima de los territoriales, lo que en la práctica conlleva la amenaza de una negociación a la baja de los salarios. Control del absentismo, planes de reinserción para trabajadores en excedencias prolongadas por cuidado de familiares, una modificación de la Formación Profesional y planes de bonificación para aquellas empresas que empleen a menores de 30 años (cien por cien de bonificación a la seguridad social en el primer año de contrato)... Rajoy defendió estas medidas para reducir el 46% de tasa de paro juvenil porque, como dijo ya en la recta final de su discurso, "no estoy dispuesto a que se pierda una generación entera".

ECONOMÍA

Ya lo hizo durante la campaña, y en su discurso de investidura no podía faltar. El candidato a presidente envolvió su intervención en el mantra de la contención en el gasto. Para cumplir con la palabra dada a Europa (y a Angela Merkel), la entrada del año vendrá acompañada por la aprobación de la Ley de estabilidad presupuestaria, la concreción de la reforma exprés de la Constitución con la que Zapatero y Rajoy acordaron fijar un techo de gasto para evitar desmanes con la deuda pública. Dicha Ley recogerá que las administraciones no podrán tener un déficit superior al 0,4% del PIB y las penalizaciones a las que se enfrentan aquellos que sobrepasen los límites. Adelantó también su intención de negociar con las comunidades autónomas (lo va a tener fácil con el nuevo mapa político que han dibujado las últimas contiendas electorales) un pacto por la austeridad. El objetivo último es conseguir una reducción progresiva de la deuda hasta el 60% en 2020.

Las administraciones están en el punto de mira del Gobierno de Rajoy. No dejó claro (ni siquiera se puede decir que lo dejara entrever) si bajará o no el sueldo a los funcionarios, pero lo que sí aseguró es que no se cubrirán los puestos de aquellos que se jubilen, excepto en el caso de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado. Tampoco fue ambiguo en cuanto a la supresión de empresas semipúblicas y organismos varios. El fin: evitar duplicidades. "Una administración, una competencia", subrayó telegráficamente.

En materia de impuestos, Rajoy no se salió del guión escrito en su programa electoral. Los autónomos no pagarán el IVA hasta que no cobren las facturas, recibirán 3.000 euros de bonificación por el primer trabajador que contraten, se mejorará el rendimiento de los planes de pensiones, se recuperará la exención por la compra de vivienda... Ya en el turno de réplica a Rubalcaba aseguró que no es su intención subir el IVA.

EDUCACIÓN Y SANIDAD

Y llegó el momento más esperado del discurso de Rajoy. Tocaba hablar de la educación y de la sanidad. La oposición (y las redes sociales, donde se escudriñó cada palabra y gesto de Rajoy) esperaba conocer la letra pequeña del programa de Gobierno de Rajoy para estas dos materias tan sensibles. Máxime cuando las referencias están en el Ejecutivo de las populares María Dolores de Cospedal y Esperanza Aguirre en Castilla La Mancha y Madrid, respectivamente. Pues Rajoy se decantó por el mutismo y, nuevamente, dejó para más adelante la concreción de cuáles serán sus pasos. Sí que, muy escuetamente e intentando espantar a los fantasma, pronunció una lacónica frase, casi susurrada: "Habrá mejoras en la dependencia [Ley de dependencia]".

En materia educativa, se reafirmó en la idea de que hay "muchas cosas que cambiar" para conseguir que los jóvenes recuperen el "gusto por aprender" y los valores de la responsabilidad y la exigencia (aplausos en la bancada popular, muy comedida durante todo el discurso). Por lo demás, confirmó lo ya sabido: bachillerato de tres años, bilingüismo en todos los niveles y un sistema nuevo de acceso para el profesorado con el objetivo de que entren los mejores. A las universidades, un aviso: habrá nueva reforma (la enésima en poco más de ocho años).

Quizás fue en sanidad donde mostró su perfil más opaco. Prometió la elaboración de una cartera única de servicios. Nada sobre la gestión pública de los hospitales, interrogante importante teniendo en cuenta que en varias comunidades del PP ya se ha abierto la veda a la privatización.

SISTEMA FINANCIERO

El candidato a presidente avisó a las entidades financieras de que impulsará en los próximos meses una segunda "oleada" de fusiones y al Banco de España de que modificará su sistema de supervisión y regulación para evitar "las indecisiones". Todos estos cambios se culminarán en los primeros meses del año.No será el Banco de España el único órgano del Estado donde Rajoy introduzca cambios. Se comprometió a hacer lo propio en relación con el Defensor del Pueblo, el Consejo de la RTVE y en el Tribunal Constitucional, donde anunció un acuerdo con la oposición sobre su composición (paralizada desde hace años por el intento de PP y PSOE de controlar el citado órgano judicial). Abucheos en el Hemiciclo.

OTRAS REFORMAS

El Rajoy cumplió con todos los pronósticos al anunciar la creación de un Ministerio de Agricultura para defender los intereses de España en la UE, la elaboración de un plan turístico para revitalizar la marca de España como destino, la supresión de las subvenciones nominativas, la reducción de los costes energéticos y una ley de transparencia.

Al término de su discurso, la bancada popular se levantó en pleno y dedicó una ovación de un minuto que no se extendió por expreso deseo de su líder, que hasta en tres ocasiones pidió a los suyos que pararan. En la zona de invitados, la mujer de Rajoy asistía al momento político más importante de su marido y, quizás, al más ingrato de toda su carrera. El propio Rajoy lo expresó: "No me enfrento a un escenario de halagos y lisonjas, no he llegado a este momento para cosechar aplausos. Nadie nos va a regalar nada". Desde ya, con "esfuerzo, tenacidad y confianza", Rajoy se marcó el reto de sacar a España de la crisis. Con un juramento hecho al principio de su intervención: "No hay voluntad de pedir cuentas a nadie. Se nos juzgará por lo que hagamos, no por lo que heredamos". A ver quién es el primero que incumple.

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