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Rajoy en alza, Zapatero ni se sabe

Este periódico publicaba ayer los datos de la encuesta de urgencia realizada por la agencia Efe al término del programa "Tengo una pregunta para usted" según la cual el 82 por ciento de los espectadores, que fue seguido por 5.332.000, aprobaron la intervención...

el 16 sep 2009 / 00:43 h.

Este periódico publicaba ayer los datos de la encuesta de urgencia realizada por la agencia Efe al término del programa "Tengo una pregunta para usted" según la cual el 82 por ciento de los espectadores, que fue seguido por 5.332.000, aprobaron la intervención de Mariano Rajoy ante un público nada complaciente y unas preguntas más comprometedoras que en la anterior ocasión en que se sometió a este tercer grado televisado. Las opiniones de la prensa y de los analistas políticos han sido igualmente coincidentes en que el líder del PP cosechó un notable alto, lo que unido a su reciente éxito en las elecciones gallegas le sitúa al alza en la cotización política.

Rajoy es un hombre de carácter tranquilo y formas moderadas que ha trasladado a su discurso ambas características. Buena prueba de ello fue que no le dolieron prendas en reconocer aquellas cuestiones en las que está de acuerdo con el Gobierno y aquellas otras en las que está dispuesto a pactar, por mucho que tales intenciones sean contestadas desde los sectores más severos de su partido y abiertamente censurados desde las ondas episcopales y aledaños. Pocas veces se había podido ver con tanta certeza que la alternativa está preparada y que si mañana hubiera elecciones generales podría darse una victoria popular, al menos como la del 96.

Contrasta este buen momento de Rajoy al alza con el diagnóstico ciclotímico que registra la Moncloa desde hace meses, y no solo por la crisis planetaria que nos sobrecoge cada día con una nueva catástrofe, sino porque el Gobierno transmite la impresión de dar tumbos, en cierto modo noqueado como los boxeadores que se resisten a tirar la toalla. El Ejecutivo de Zapatero se había caracterizado desde 2004 por su sentido de la coordinación, seguramente fruto del buen hacer de la señora Fernández de la Vega, y por la coherencia en su toma de decisiones. Uno y otro factor, que eran virtudes innegables para cualquier observador no sectario, parecen haber entrado en crisis y lo que percibe hoy la opinión pública es que un ministro puede decir una cosa y su compañero la contraria, con lo que se da impresión de que ni habían hablado entre ellos ni hay apariencia de acuerdo en asuntos de interés general.

Si las encuestas por lo común no son de fiar (verbigracia: ninguna daba ganador a Núñez Feijoo en las gallegas), la desconfianza se abre paso a marcha acelerada sobre las que aún colocan al PSOE en virtual empate el PP. La foto fija que es toda encuesta se está moviendo por días, en la misma medida que se traduce en una evidencia para los españoles que el Gobierno no da más de sí y de que los populares, sacando pecho desde Galicia, vienen arreando de lo lindo. El señor Zapatero está presidiendo un Consejo de Ministros en el que más de uno de sus miembros no puede ya con su alma ni con su cartera. No querer ver esta realidad equivale a prolongar la agonía de una etapa de gobierno que seguramente ha tenido más luces que sombras pero que corre hoy el peligro de que se le fundan los plomos.

Periodista

gimenezaleman@gmail.com

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