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Rajoy se proclama presidente con sus votos y Amaiur le regala la abstención

El final de ETA marcó el tono del debate por la presencia de la formación abertzale por primera vez en 15 años en el Congreso de los Diputados.

el 20 dic 2011 / 12:46 h.

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A  Mariano Rajoy sólo le queda el trámite de jurar la Constitución para proclamarse presidente del Gobierno. El martes superó con su mayoría absoluta y las muletas de dos partidos que se pueden considerar de un modo u otro satélites (FAC y UPN) la votación del debate de investidura con 187 votos a favor. Más sorprendente fue la abstención que le regaló la formación abertzale Amaiur, que no quiso influir en la elección de un "presidente español".

Las abstenciones sumaron en total 14 votos, la mitad de Amaiur y el resto del PNV y Coalición Canaria, a la espera de compromisos de diálogo del futuro Ejecutivo con sus comunidades. En contra se han pronunciado 149 diputados: el resto de fuerzas en el Congreso con más partidos de toda la democracia: PSOE, CiU, IU e ICV, CHA, UPyD, ERC, BNG, Compromís y Geroa Bai.

El presidente del Congreso, Jesús Posada, se desplazó por la tarde al Palacio de la Zarzuela a informar el Rey del resultado de la votación para que nombre a Rajoy como presidente del Gobierno, el sexto de la actual democracia constitucional.

Rajoy jurará su cargo tras otro trámite: la publicación de su nombramiento en el Boletín Oficial del Estado (BOE). No será hasta entonces cuando dé a conocer los nombres de sus ministros, que de forma apresurada jurarán sus cargos mañana para poder celebrar su primer consejo de ministros el viernes.

La jornada de debate de ayer fue la continuación de la del lunes y en ella Mariano Rajoy debatió con los portavoces de los partidos minoritarios tras haber empleado la jornada anterior en contestar al PSOE, CiU, IU y UPyD y los partidos menores incluidos en dichos grupos parlamentarios.

Si la primera jornada estuvo marcada por la crisis económica, sobre el debate de ayer planeó el cese de la violencia de ETA y el proceso de paz. En primer lugar, porque tomó la palabra Amaiur, el nuevo partido abertzale que ha irrumpido con fuerza, pero que se ha visto relegado al grupo mixto. Su portavoz, Iñaki Antigüedad, expresó que ha llegado a Euskadi un "cambio de ciclo" en el que se daban las condiciones para la "superación del conflicto".

Su discurso, en un tono moderado -y en el que los temas más polémicos aparecieron velados tras eufemismos, entre ellos "restricción de derechos a las personas que están en la cárcel", "todas las víctimas" o incluso "fuerzas unionistas"- pidió una "segunda transición hacia un Estado plurinacional".

Pasado el momento del morbo por el regreso de los abertzales al Congreso después de una ausencia de 15 años -cuando estuvo presente HB sus intervenciones eran abruptas-, la respuesta de Rajoy fue contundente: frente al emplazamiento de Antigüedad, que pidió a España pasos hacia la paz, el líder del PP espetó: "Yo a usted no le debo nada. El paso que hay que dar es garantizar a los españoles que no haya chantajes ni amenazas. ¿Qué pasos tengo que dar? Defiendo la democracia y la ley, tendrán que dar pasos quienes no hacen eso".

Además, afeó a Amaiur que en dos ocasiones no pudiera celebrar el cierre de campaña debido a atentados terroristas de ETA y que en su etapa de ministro del Interior tuvo que asistir a muchos funerales y consolar a las familias. Rajoy fue más adelante al grano: "Persevere en que ETA se disuelva", contestó a Antigüedad en una de las réplicas. El portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, criticó a Antigüedad en su turno de intervención en el debate por haber desperdiciado la oportunidad de "condenar a ETA", a la vez que le recriminó que mientras él puede defender el soberanismo, "muchos no están aquí porque fueron asesinados y usted no dijo nada".

Pese a toda esta tensión, sin embargo, los siete diputados abertzales se abstuvieron en la votación nominal y en voz alta de la investidura de Rajoy. También se abstuvo el PNV, el primer partido en intervenir ayer, tras ofrecerle Rajoy el estatus de "interlocutor privilegiado" sobre la situación creada con el anuncio de ETA de abandono de las armas - el candidato a presidente reiteró que le parece una "buena noticia" a la que le falta la "disolución" de la banda- , además de ofrecer al PNV medidas anticrisis en esa comunidad.

Antes de esa réplica, Erkoreka había reclamado a Rajoy que adoptara "riesgos" y que se atreviera a ejecutar una política penitenciaria "mas abierta y flexible" para los presos de ETA. Más allá de la gestión del proceso de paz las intervenciones de las minorías se centraron en políticas concretas para sus territorios (Galicia, Valencia, Navarra, Canarias).

El portavoz del grupo popular sí animó a todos los partidos a sumar voluntades para superar la crisis económica con el "ambicioso programa de un presidente que sabe lo que tiene que hacer, Mariano Rajoy. "Poner fin a la crisis exigirá esfuerzo y llevará tiempo, pero cuando el PSOE nos mete en una crisis el PP nos saca de ella", expuso, antes de insistir que su partido velará desde el Gobierno por el Estado del Bienestar.

En su primera intervención en el Congreso, Alonso recordó el "nuevo estilo" anunciado el lunes por Rajoy: "Decir la verdad por difícil que sea, que las preocupaciones del Gobierno sean las de los españoles y gobernar con disposición al diálogo con partidos, agentes sociales y ciudadanos pese a la mayoría absoluta". Rajoy finalizó su intervención con la promesa de "hablar y escuchar" a todos y con sus mejores deseos para el presidente saliente, José Luis Rodríguez Zapatero, con quien confesó haberse entendido "más" en los últimos meses de la legislatura recién terminada. "Usted acertó y se equivocó, como todos", expresó dirigiéndose a Zapatero.

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