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Rajoy suaviza su postura sobre la revisión del Estado autonómico

Considera que España «tiene sed de urnas» y cree que se medirá con Rubalcaba en las generales

el 23 ene 2011 / 20:54 h.

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El presidente del PP, Mariano Rajoy.

La postura del PP sobre la obligación de revisar el Estado de las autonomías se ha ido desinflando a medida que le llovían las críticas. Primero fue Aznar el que desató la polémica al asegurar que el modelo territorial es "inviable". El PP abrió el debate sobre su corrección -al que se sumó luego el PSOE- con propuestas tajantes, como limitar el endeudamiento de las comunidades o volver a fijar por ley techos de gasto.

En la convención nacional de Sevilla se ha hablado mucho de este asunto y cada día se ha rebajado un poco más el tono. Del discurso de ayer del presidente popular, Mariano Rajoy, ni se percibió que algo funcione mal en el Estado autonómico. Rajoy reinvindicó una defensa férrea de este modelo, que es "patrimonio de todos", y aseguró que su partido quiere que las autonomías "contribuyan a impulsar la nación". Eso sí, dijo que deben ser "fuertes, austeras y eficaces".

Para cerrar una cumbre en la que el PP ha sacado músculo y ha presumido de unidad, Rajoy hiló un discurso ganador y habló ya como el próximo presidente del Gobierno. Los 18 puntos de ventaja sobre el PSOE que le dan las encuestas le llevaron a afirmar que los españoles tienen "sed de urnas" y que lo único que esperan ya del jefe del Ejecutivo -al que ni siquiera mencionó- es que ponga fecha a las elecciones. La gente -dijo- tiene prisa por recuperar la "esperanza". En un encuentro informal con periodistas de la convención el sábado, Rajoy comentó que, a día de hoy, cree que su rival será el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba. No obstante opinó que José Luis Rodríguez Zapatero podría replantearse repetir para responder a la "campaña de humillación" que, a su juicio, está sufriendo por parte del PSOE.

El líder popular hizo un llamamiento a todos los españoles para que el PP "encabece un proyecto de recuperación nacional". Aseguró que solo su partido, que ha "acreditado una buena gestión económica" puede, igual que hizo en 1996, sacar a España de la crisis y blindar las políticas sociales. No dijo cómo lo hará, únicamente desveló sus compromisos: crear empleo, reformar las instituciones y fortalecer la educación "A nosotros se nos conoce; la gente sabe que puede confiar en el PP", aseguró. Se mostró convencido de que la cumbre nacional de este fin de semana inaugurará una "nueva etapa política" basada en la confianza ciudadana a los populares.

Rajoy admitió que su (hipotético) futuro gobierno no lo tendrá fácil porque recibirá la "peor herencia" de manos de los socialistas. Por eso reconoció que los españoles tendrán que hacer "sacrificios", aunque prometió no "estrujarlos como un limón", tal y como, según él, está haciendo el Ejecutivo. "Estaré a la altura", apostilló.

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