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Rajoy tiende la mano para pactar pese a qe reconoce que no se fía

Mariano Rajoy subió al estrado y lo primero que hizo fue anunciar el voto en contra del PP a la investidura de Zapatero. Tras una primera intervención tensa y centrada en el pasado, al final abrió la mano y se mostró dispuesto a posibles pactos ante la "rectificación" del presidente. (Foto: EFE)

el 15 sep 2009 / 02:57 h.

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Mariano Rajoy subió al estrado y lo primero que hizo fue anunciar el voto en contra del PP a la investidura de Zapatero. Tras una primera intervención tensa y centrada en el pasado, al final abrió la mano y se mostró dispuesto a posibles pactos ante la "rectificación" del presidente.

El presidente del PP aseguró que está "convencido y predispuesto" a hablar y lograr pactos de Estado con José Luis Rodríguez Zapatero, afirmación que hizo tras aplaudir la "rectificación" de querer volver al acuerdo con el PP. Eso sí, le reclamó "conocer el camino" a recorrer.

Rajoy inició su discurso anunciando que su grupo votará negativamente la investidura de Zapatero, lo que fue acogido con aplausos desde los escaños populares, ya que, explicó, ni las iniciativas, ni las palabras del líder del PSOE permiten otra actitud. En definitiva, reconoció, ni se fía ni le merece confianza.

Señaló que, aunque no entendió "todas las sutilezas" del discurso de Zapatero, "parece arrepentido de algunos de sus errores y dispuesto a la enmienda" pero por otro lado, criticó, "muestra una inquietante obstinación en continuar por la misma senda de repetir equivocaciones".

El líder del PP se centró en la economía para criticar al presidente por su "falta de rigor", tanto en el "diagnóstico" como en las "soluciones" que plantea. Y es que calificó de "parches" o una "especie de tranquilizantes" las medidas urgentes anunciadas por Zapatero para hacer frente a la desaceleración económica y dijo que el Gobierno "ya no puede ocultar" cuestiones como el aumento de la inflación y del paro.

Después de la apelación de Zapatero a la responsabilidad de Rajoy para lograr pactos de Estado, éste reconoció que el "sonido de las palabras" del jefe del Gobierno sobre diálogo, entendimiento y pactos le gustó, pero remachó que necesita conocer sus pretensiones, fines y procedimientos para alcanzar esos acuerdos y evitar "vaguedades y los propósitos evanescentes".

"A mí no hay que convencerme. He estado proponiendo acuerdos y aceptándolos casi toda mi vida política", matizó, antes de añadir que por ello lamentó "muchísimo" que Zapatero "cerrara la puerta a cualquier clase de acuerdo" relativo a la política contra ETA, el Estatuto de Cataluña, la Educación y la Justicia. En este asunto, reclamó un "conjunto amplio de medidas" para resolver los problemas de la Justicia, más allá del único asunto que, según él, preocupa a los socialistas: renovar el CGPJ.

Aislamiento. Rajoy citó el modelo territorial, la política antiterrorista y exterior -habló de "aislamiento e irrelevancia" de España-, la Justicia y el sistema de protección social para decirle a Zapatero: "Sobre estas materias, y alguna más que convengamos, estoy dispuesto a hablar cuando usted lo desee".

Brevemente, se refirió a la política antiterrorista, un asunto en el que se mostró abierto a cualquier acuerdo con el Gobierno en contra de ETA siempre que vaya en la misma dirección que el Pacto Antiterrorista, iniciativa que dijo que "enterró" Zapatero "para tener las manos libres". De paso, también le reprochó su falta de soluciones en problemas relacionados con la política social, la inmigración, la vivienda, la seguridad ciudadana, la política exterior y el agua.

Por todo ello, Rajoy apuntó que siente "una profunda desconfianza" hacia el programa político expuesto por Zapatero, tanto por su pasado como por el crédito que se puede otorgar a su palabra.

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