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Rajoy, tocado; Camps, hundido

Al político gallego le ha costado cinco días echar a un simple secretario regional, que además se ha permitido desafiar a Génova y ha puesto patas arriba el partido en Valencia.

el 17 oct 2009 / 20:24 h.

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Si la política fuera como el fútbol y el resultado lo único que importase, Mariano Rajoy y Francisco Camps deberían estar celebrando esta semana una victoria trascendental tras la crisis interna derivada por el llamado caso Gürtel. Y es que los Madrid-Valencia o Valencia-Madrid son siempre partidos vitales. Sin practicar un juego brillante -de tiki-taka que diría el tristemente fallecido Andrés Montes-, el líder del PP ha conseguido que hoy Ricardo Costa no sea secretario general y portavoz del PP valenciano. Y Francisco Camps ha logrado la confirmación del míster para volver a repetir como candidato en 2011. En el fútbol los goles en el último minuto también valen tres puntos, incluso tienen un extra de emotividad. Pero la política no es fútbol.


Esta semana Rajoy ha perdido en el camino autoridad y tan sólo el tiempo dirá si a un presidente autonómico -Francisco Camps-. Al político gallego le ha costado cinco días echar a un simple secretario regional, que además se ha permitido desafiar a Génova -sede nacional del partido- y ha puesto patas arriba el partido en Valencia, donde las diferentes facciones (los afines a Eduardo Zaplana, Carlos Fabra y el propio Camps) tienen las espadas más en alto que nunca.
A Rajoy le gusta tomarse su tiempo y meditar cada acción y reacción. Pero en Valencia le ha faltado cintura, agilidad, rapidez... y Camps le ha ganado la espalda descaradamente. El levantamiento del secreto de sumario de los 17.000 de los 40.000 folios del caso Gürtel en poder del Tribunal Superior de Justicia de Madrid terminó por escandalizar al propio PP, que hasta entonces siempre argumentó que el caso no era más que una trama del Gobierno.

Leer en la prensa que Ric Costa utilizaba al presunto jefe de la trama en Valencia, Álvaro Pérez, el Bigotes -al que el presidente de la Generalitat "quiere un huevo"-, para entrar en el Ejecutivo regional, que la farmacia de la mujer de Camps se empleaba para pasar información, que Orange Market consiguió contratos por valor de casi ocho millones de euros... hizo a Génova despertar y elegir a un damnificado: Costa.

Rajoy dejó a Camps gestionar su propia crisis y terminó ofreciendo a su líder uno de los días más "ridículos" de la historia reciente del PP. El martes y 13 Costa desairó a la dirección nacional del partido a la que desmintió en varias ocasiones, como cuando aseguró que nunca recibieron orden de dejar de contratar a las empresas relacionadas con la trama, entre ellas Orange Market. Y lo peor llegó cuando acabó el Comité Ejecutivo Regional que, según anunció Génova el viernes 9, tendría que haber solicitado el "cese temporal" del secretario general de Valencia. Algo que nunca ocurrió. Pero Camps vendió a Rajoy la destitución de Costa y a Costa lo contrario. Todo ello provocó un cruce de comunicados entre Valencia y Madrid y desmentidos varios. El desconcierto entre los propios dirigentes populares era bárbaro.

Sólo el engaño de Camps hizo reaccionar a Génova. Hasta pasadas las 21.00 horas Madrid no anunció la destitución de Costa de todos sus cargos. El daño ya estaba hecho. El martes el ya ex secretario general del PPCV fue el gran protagonista. Ningún miembro de la dirección nacional se enfrentó a la prensa, todos rehuyeron las preguntas y dejaron que las palabras de Costa señalando a Rajoy y al propio Camps ocuparon minutos en la radio y la televisión.

Vodevil, desatino, ridículo, mala imagen, bochorno... son palabras pronunciadas por dirigentes populares bajo anonimato durante esta crisis. El PSOE ha tenido el trabajo hecho. La número dos del PP, María Dolores de Cospedal, tuvo que salir el miércoles a dar la cara y avisar de que o Costa se iba por las buenas o Génova lo expulsaría por las malas. Ya no estaban dispuestos a titubear más. Camps les había fallado y el desastre era mayúsculo.

Rajoy no habló ante los medios hasta el jueves, dos días después que Costa y lo hizo para presentar al PP como una víctima de Francisco Correa, presunto cabecilla de la red Gürtel; matizar que la orden de no volver a trabajar con las empresas de la trama se la dio en 2004 al ex tesorero Luis Bárcenas, también imputado en el caso, y de paso le explicó a Costa que su cese se debía a que como secretario general tiene un "plus de exigencia" -no explicó si el secretario general del partido tiene más o menos exigencia que el presidente del partido-. Pero sobre todo Rajoy aprovechó su comparecencia para defender al cada vez más indefendible Francisco Camps, incluso lo confirmó como candidato para 2011. Las circunstancias obligan. Bastante ruido habían armado ya.

Camps piensa que se ha salvado de la crisis. Pero la dirección nacional empieza a pensar seriamente en su relevo dentro de dos años aunque de momento espera que el valenciano sepa reconducir la grave crisis que vive el partido, golpeado seriamente por el Gürtel, según desveló ayer la Cadena SER.

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