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Raúl Castilla es elegido alcalde de Sanlúcar la Mayor con los votos del PSOE y el PP

Los populares critican a los independientes por presentar su candidato en la elección del sucesor del fallecido Juan Escámez.

el 15 feb 2010 / 18:02 h.

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El nuevo alcaldees saludado por el portavoz de Alternativa por Sanlúcar.

No era un día para fiestas. Con la bandera sanluqueña con un crespón negro y un minuto de silencio en memoria del fallecido Juan Escámez comenzó el pleno en el que el socialista Raúl Castilla fue designado alcalde de Sanlúcar la Mayor con los votos de su partido y de los concejales del PP, que deshicieron cualquier posibilidad de que los independientes de Alternativa por Sanlúcar la Mayor pudieran llegar a la Alcaldía.

El PSOE era consciente de que, tras tres años gobernando en minoría, necesitaba al menos a una parte de la oposición para que su candidato saliera con el bastón de mando. Pese a las causas del relevo en la Alcaldía -Escámez falleció a principios de febrero por un infarto-, el portavoz de los independientes, Juan Antonio Naranjo, anunció que su formación, con cuatro concejales en sus filas, se presentaría a la Alcaldía "por normalidad democrática", no sin antes precisar que desde siempre han respaldado a la lista más votada "en todo lo que se consideró positivo para este pueblo".

Con esa candidatura sobre la mesa, la designación del nuevo alcalde estaba en manos del PP que, con sus cinco concejales, tenía la llave del gobierno local. Su portavoz, Eustaquio Castaño, dio un discurso cargado de incertidumbre, en el que primero señaló que no presentaron alternativa porque "no era un pleno normal", sino motivado por "un hecho luctuoso". Hasta recordó que, en los inicios de legislatura, ofreció a los independientes un pacto de gobierno "que siempre rechazaron". Tras ese suspense inicial, el PP dejó claro su voto favorable a la candidatura del PSOE. "No se puede ser alcalde entrando por la puerta chica, de rondón y sin reparo", explicó en un mensaje claro a la formación independiente.

El PSOE tomó con alivio la decisión del PP y, a pesar de ello, su portavoz, Juan Francisco González Alfonso, inició su discurso como si aún pudiera haber una vuelta de tuerca más. Así, defendió a Castilla como digno sucesor de Escámez porque así lo decidió su partido, por su veteranía política "pese a su juventud" -tiene 30 años- y, por último, "por ser la voluntad de Escámez al elegirlo como segundo en las listas". "Raúl culminará el sueño de un buen hombre", dijo.

Con los votos a favor del PSOE y PP, Castilla tomó el bastón de mando explicando "que no es la forma soñada de alcanzar la Alcaldía". Con visible nerviosismo, apeló al trabajo para "acelerar la modernización del municipio en este tiempo de crisis" e incluso decidió pasar de largo ante la candidatura presentada por los independientes, que es "un acto que se valora por si mismo". Por último, emuló a su antecesor con una frase de un libro: "Vivir es arriesgarse a cometer errores y, por anticipado, os pido discupas". Ésta fue recibida por un fuerte aplauso del más del centenar de personas agolpadas en un salón de plenos de Sanlúcar la Mayor que se quedó literalmente pequeño.

Con un recuerdo imborrable para ‘Don Quijote’

"Si alguien había que defendía la utopía, ése era él". Las primeras palabras de Castilla como alcalde fueron para la memoria de Juan Escámez, al que consideró un Don Quijote por "ir siempre por sus sueños", mientras que el siempre estuvo como "Sáncho, que cuando elegía entre lo real y lo imaginario se decantaba por lo primero". Ésa fue una de las muestras de cariño al que fue alcalde durante seis años y al que, antes de elegir su sucesor, le brindaron una declaración institucional en su honor.

En este escrito, leído en voz alta, se ensalzó la figura de Escámez, considerado "un trabajador incansable, muy exigente y, sobre todo buena persona y honesto". "Siempre tenía una broma para volver a la normalidad en momentos dificultosos", ponía de manifiesto el escrito, que incidió en que su despedida fue su "franca sonrisa" en el último pleno municipal, justo horas antes de su fallecimiento y donde logró aprobar los presupuestos por unanimidad.

Su memoria estuvo cuando Manuel Castaño prometió, con lágrimas en los ojos, su cargo como concejal. Y también en el salón de plenos, lleno de compañeros de su partido como el subdelegado del Gobierno, Faustino Valdés, la delegada del Gobierno de la Junta en Sevilla, Carmen Tovar; el presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos; el secretario general del PSOE de Sevilla, José Antonio Viera; o la secretaria de Organización socialistas, Susana Díaz. Junto a ellos, en pie -no cabía un alfiler-, había muchos alcaldes del Aljarafe: de Mairena del Aljarafe, Gines, Umbrete, Castilleja, Aznalcázar, ...

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