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Razonando o al revés

El turismo comenzó en el XVIII siendo turismo urbano y, en esos comienzos, Sevilla se abrió un hueco muy importante porque, aunque caminara por la pendiente de la decadencia, poseía un nombre cuyo brillo universal sirvió a hoteles y salas de café-concierto de Europa y América.

el 14 sep 2009 / 22:22 h.

El turismo comenzó en el XVIII siendo turismo urbano y, en esos comienzos, Sevilla se abrió un hueco muy importante porque, aunque caminara por la pendiente de la decadencia, poseía un nombre cuyo brillo universal sirvió a hoteles y salas de café-concierto de Europa y América. Ahora, después de medio siglo de turismo de masas en el que se buscó sobre todo el descanso (el fruto de un mes de vacaciones, pagado como si se trabajara), el turismo urbano vuelve a subir espectacularmente pero, por lo que indican los estudios, se vuelca hacia aquellas ciudades que han aprovechado el tiempo para remitificarse como destino soñado de esos millones de personas que un día deciden hacer realidad un sueño.

Las carreteras y los ferrocarriles se modernizan, los vuelos se abaratan, las ofertas se multiplican pero Sevilla no lo capta. De espaldas a la realidad, cree que si Vueling suprime la línea directa con París es porque la Torre Eiffel no tiene suficiente atractivo, discutimos tanto sobre las catenarias porque estamos convencidos de que la peatonalización ha de servirnos sólo a nosotros, pensamos que son los de Praga quienes deben promocionar su ciudad a ver si consiguen que vayamos. Sin darse cuenta de que las ciudades del mundo corren una maratón, Sevilla se queda rezagada: razonando al revés, nunca llegará a la conclusión de que es su nombre el que pierde la pátina dorada.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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