Local

Realidad pixelada

Nos suenan los píxeles porque las cámaras digitales que nos intentan vender tienen un número de estos elementos que crece cada año con motivo de la Navidad, para que nos sintamos anticuados, como con los megas de internet o las prestaciones de un teléfono móvil.

el 14 sep 2009 / 21:20 h.

Nos suenan los píxeles porque las cámaras digitales que nos intentan vender tienen un número de estos elementos que crece cada año con motivo de la Navidad, para que nos sintamos anticuados, como con los megas de internet o las prestaciones de un teléfono móvil. Antes, a pixelar se le llamaba granular, y así una fotografía con poca definición se llamaba granulada, con lo que a la realidad plasmada con poca definición se la podía llamar granulada, ahora pixelada, que es cuando el objetivo no quiere o no puede dar mayor definición de una realidad. Desgraciadamente, pese al avance de la técnica digital en las cámaras, asistimos permanentemente a una realidad pixelada, poco nítida, que nos transmiten los medios de comunicación, en los que se introduce una pixelación que actúa ante la realidad como la gasa que exigen algunas actrices cuando aparecen en televisión.

Tradicionalmente a los guardias civiles y a los agentes policiales se les tapaba antes la cara con un rótulo negro por respeto a su intimidad, pero, sobre todo, por respeto a su vida. Hace unos días, algunas televisiones con pudor y honor nos ofrecieron imágenes de seis guardias civiles portando el féretro de su compañero asesinado pixelando sus caras. Otras, precisamente las que más se dedican cotidianamente a pixelar la realidad, ofrecieron a todos, incluidos los etarras y sus apoyos, las caras llorosas y desnudas de esos guardias, poniendo así en peligro futuro sus vidas. Era el único momento en que está permitida la pixelación de la realidad. Y tampoco ahí dieron la talla.

Isidro Cuberos es consultor de comunicación

  • 1