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Reapareció el Betis de la irregularidad

No valen las excusas. Las derrotas también tienen padres. Los jugadores que el domingo saltaron al Ruiz de Lopera, prácticamente los mismos que ganaron ante Osasuna, Barça y Zaragoza, sucumbieron ante el colista de forma lamentable. Cuanto más se confía uno, más expuesto está a darse un batacazo.

el 15 sep 2009 / 03:12 h.

No valen las excusas. Las derrotas también tienen padres. Los jugadores que el domingo saltaron al Ruiz de Lopera, prácticamente los mismos que ganaron ante Osasuna, Barça y Zaragoza, sucumbieron ante el colista de forma lamentable. Cuanto más se confía uno, más expuesto está a darse un batacazo. La relajación y tranquilidad que daban ese colchón de puntos, obtenidos de forma consecutiva, han hecho mella en el equipo. Eso es indudable. No debemos cargar las tintas por ello. No debe haber motivos para preocuparse y sí para enfadarse, como muy bien destacó Paco Chaparro el domingo por la tarde.

Lo que está claro es que lo que diferencia a un equipo del montón de otro que aspira y que es ambicioso es la disputa de este tipo de partidos, en los que se certifica la mejoría, si se gana, o bien se vuelve a los nervios y la incertidumbre, si se pierde. Pongamos los pies en la tierra y vayamos pasito a pasito, ganando batallas y escaramuzas hasta la victoria final, que a día de hoy es la permanencia. Quedan 18 puntos en juego. Conseguirlos todos parece una quimera, más si cabe después de encuentros como ante el Levante.

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