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Rebelarse o morir

En los últimos días del Imperio Romano la riqueza y el poder era lo único que le importaba al Emperador. ¿Qué hicieron los ciudadanos de Roma? ¿Se rebelaron ante el despotismo y la ausencia de gestión? ¿Quemaron sus sujetadores y se echaron a la calle? En absoluto. Fueron al Coliseo, más espectacular -a tenor de los usos de la época- y sangriento que nunca...

el 16 sep 2009 / 05:00 h.

En los últimos días del Imperio Romano la riqueza y el poder era lo único que le importaba al Emperador. ¿Qué hicieron los ciudadanos de Roma? ¿Se rebelaron ante el despotismo y la ausencia de gestión? ¿Quemaron sus sujetadores y se echaron a la calle? En absoluto. Fueron al Coliseo, más espectacular -a tenor de los usos de la época- y sangriento que nunca. No hicieron nada mientras un hombre malvado destruía su mundo. Quizás un individuo se vea alguna vez en su vida en la misma situación.

La cuestión es si el individuo querrá dejar su huella en la historia o dejará que esos hombres tan poderosos le manejen. Recuerdo como si fuera ayer la increíble manifestación popular que tuvo lugar cuando el Sevilla fue descendido administrativamente a 2 B. El individuo, los individuos, no se dejaron manejar y su actitud fue la que, definitivamente, terminó de decantar la balanza y compelió a las autoridades federativas a buscar una solución que implicara el mantenimiento del Celta y del Sevilla en la categoría que, deportivamente, se habían ganado.

La liga, el drama, acabó hace ya tiempo, y las conciencias se van anestesiando ante problemas más inmediatos y acuciantes. El fútbol está de vacaciones. Y, cuando estas terminen, los que estarán de vacaciones serán los individuos, y su menor preocupación será la pelotita. Y llegará el final de agosto y comenzará la liga. Y el déspota habrá preparado el coliseo más espectacular posible, dadas las circunstancias. Y, si la pelotita entra, y se ganan los 7 u 8 primeros partidos, la euforia se tornará imparable y la catarsis apenas iniciada se perderá en la nebulosa de la victoria. Y el tirano sonreirá y le dará más y más espectáculo al pueblo.

Así que la cuestión es si, en esta tesitura, el individuo optará por luchar para tratar de que las cosas cambien y dejar su impronta o se dejará manipular de nuevo y todo quedará en el olvido. La respuesta sólo la tiene cada individuo, y, lo que es incuestionable es que quizás uno sólo se vea impotente, pero la voluntad firme y ejercida de todo un pueblo es imparable. ¿Qué es lo que vas a hacer tú?

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