Cultura

Recetas para el alma

El colectivo poético “y sentimental’ Aina Libe publica ‘Cambia con el sol’, un libro que recopila algunos de los textos quehan pegado en las calles de Sevilla.

el 01 dic 2009 / 13:26 h.

"Somos Aina Libe, ONG sentimental, circular y retroactiva que empapela Sevilla de forma furtiva". Esa es la tarjeta de presentación de un colectivo sevillano de poetas y artistas que hace dos años alteró (para bien) el caminar del transeunte con poemas, textos e imágenes pegados en escaparates de tiendas vacías, en ventanas, en vallas publicitarias... en cualquier lugar.

La joven editorial Conteros, especializada en apoyar aventuras como esta, dio a conocer ayer el resultado de intentar contener, frenar el impulso callejero de unas letras directas y espontáneas en los márgenes de un pequeño libro (titulado Cambia con el sol) que ya campa a sus anchas -aunque de forma más ordenada- en los estantes de las librerías. Y al contrario de lo que es moneda común en el sector, nadie llamó a la puerta de su instigador, José Zambrano: "Los conocí como cualquier otro ciudadano, andando por la calle, leí algunas cosas y pensé que había palabras tan hermosas esparcidas por ahí que merecían ocupar algunas páginas".

Ocho meses después, Cambia con el sol ha nacido. Lo hizo ayer, bordeando el mediodía, en un parto natural que acaeció en la Biblioteca Pública San Julián, acompañado por decenas de simpatizantes, amigos, familiares. Al retoño, por más que modesto, no le faltó de nada. Parecía un Premio Planeta pero sin premio y con menos cámaras. Su primer regalo no fue un pan, tampoco un cheque, la cigueña le trajo un anuncio del director de la red de bibliotecas de Sevilla, Federico Medrano: "El poemario estará presente en todos los estantes de nuestros centros de lectura", dijo. Una vez más, sus mentores volvieron a sonreir. Lo que nació como un humilde escarceo literario va camino de convertirse en historia.

En otro lugar, Barcelona, Aina Libe (que significa en alemán ‘un amor') ya tiene un hermanito que sigue al pie de la letra sus andadas.Javier Mariscal es el alma mater del grupo. A él, en la soledad del turno de noche de una copistería, le surgió la idea. "Me pareció un bello gesto dejar mis fotografías por la calle para que la gente se las pudiera llevar". Luego las imágenes se fundieron con los poemas de Felipe Bollaín y Miguel Ruiz Poo.

Faltaba un contrapunto femenino y lo encontraron en Nieves Peña quien pilló a este grupo in fraganti, en plena pegada de poemas. "Ha pasado un año y Aina Libe se ha convertido en una de las partes más importantes de mi vida", aseguró ayer sin imaginarse la que se le venía encima a su muñeca en forma de decenas de autógrafos. Los primeros de su vida quizás.

El libro, amadrinado por la delegada de Cultura, Maribel Montaño, no significará (¡ni mucho menos!) la domesticación de un colectivo que ha tenido sus más y sus menos con Lipasam y hasta con la Policía Nacional. "Nuestro lugar está en la calle, regalando a la gente una sensación, un sentimiento...", cuentan.Como no sólo de libros y pegadas viven los poetas, además de colocarlas en las paredes también han hecho voladas (arrojando poesías desde lo alto de la Giralda), globadas (regalando globos con mensaje) y hasta tendadas: "Tendimos un racimo de poemas en el Puente de Triana pero duró poco más de un día, los servicios de limpieza no tuvieron piedad". ¿Y no hay autocrítica? "Sí, por San Juan hicimos una quemada para aniquilar los malos poemas".

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