Cultura

Recital e indulto de Daniel Luque en el festival de FICCAR

El festejo se había organizado en homenaje al diestro José Ortega Cano

el 27 nov 2010 / 21:18 h.

Manzano charla con Laudrup antes del partido.
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Con la que estaba cayendo, llegar al recinto ferial de FICCAR era una hazaña homérica. El inmenso barrizal que rodeaba los pabellones hacía un difícil empeño la entrada y, sobre todo, la salida de un festejo que mereció la pena por dos razones: la primera, el éxito económico que revertirá en los fines de la asociación TAS que era la beneficiaria del empeño; en segundo lugar, el recital de gran toreo del Luque más inspirado. A la postre, ése fue el mejor homenaje al maestro Ortega Cano, que recibió el reconocimiento de todos los compañeros en el largo preámbulo que precedió a la lidia.

Luque afinó toda la orquesta desde que se abrió de capa en verónicas y quites. Con la muleta en la mano hubo precisión en cites y toques, suavidad en los embroques y un temple deslizado que convirtió la larguísima faena en un concertino de ritmo creciente que fue sedoso y relajado en el toreo natural y hondo por el lado derecho. Luque se salió del pellejo y estuvo a la altura de la excepcional nobleza del torillo de Torreherberos, un ejemplar de enorme duración que acabó enamorando al público que pidió, y consiguió, su indulto.

Del resto hay poco que contar. Finito -que salió vestido de calle sin perder la torería- y Juan José Padilla no se encontraron ejemplares demasiado colaboradores y a Salvador Vega no se le vio precisamente suelto con un ejemplar, el quinto, que tuvo más opciones de lucimiento. Al novillero pacense Rafael Cerro, al que apodera Ortega Cano, le echaron un toraco que le vino un poco largo.

Cuando el reloj andaba ya algo pasado, la megafonía del singular coso cubierto anunció la lidia coral del sobrero de Torreherberos. Vega lo paró con el capote y Padilla, convertido en improvisado picador, le sacó sangre como pudo antes de banderillearlo junto a Luque. Al final se pasaron la muleta de mano en mano y echaron unas risas.

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