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Cultura

Recordando a Queen

La banda tributo argentina Dios salve a la reina realiza una extensa revisión de los grandes exitos de la banda en el Estadio Olímpico de la Cartuja.

el 11 oct 2014 / 09:42 h.

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Por Álvaro Parra Llegó la noche cerrada al Estadio Olímpico de la Cartuja. Una nada desdeñable cantidad de público se agolpa impaciente repartida entre la pista y las gradas que se han dispuesto para el evento, y soporta impasible las amenazas continuas de una meteorología que ya había demostrado aquella mañana lo que era capaz de conseguir si se lo proponía. Luces apagadas y la más absoluta oscuridad, todos comprenden que algo está a punto de acontecer. De un escenario situado aproximadamente a la mitad del estadio emerge entre luces cegadoras lo que parece la figura de Freddie Mercury. Pantalón blanco, chaqueta del mismo color con rayos fluorescentes en la zona de los hombros y empuñando el ya característico micrófono con mástil. Le sigue un Brian May aún sin canas en su rizado pelo, acompañado de la más inseparable de las guitarras. Y al fondo del mismo, se pueden distinguir las sombras tímidas de Deacon y Roger Taylor. Sin dar tiempo a que la masa sonora que conforman los vítores y los aplausos cesen, el cuarteto empieza a tocar los primeros acordes de We will rock you. Sevilla 010 10 2014: Concierto Queen en el estadio olimpico.

FOTO:J.M.PAISANO Mercury derrochaba energía, con hipnóticos contoneos clava su vista al cielo, desplazándose ágilmente de un lado al otro del escenario. Parece que su propio ser quiere escapar del cuerpo al entonar las estrofas. Tal muestra de poderío se encuentra bien escoltada por una voz que, correcta y de alto disfrute, se enfrenta con descaro a las notas más agudas. Ésta incluso sale airosa en los giros vocales abruptos, satisfaciendo hasta la extenuación a los seguidores allí congregados. El resto de la banda estuvo musicalmente sobresaliente, sabedores que el escenario ya tenía un amo y señor, se mantenían a una distancia prudencial del mismo, apareciendo únicamente en los momentos que la canción los requería y destacando notablemente entre éstos los punteos de guitarra ejecutados con absoluta maestría. Las canciones se suceden, y con ellas los grandes éxitos de la banda. We are the champions, A Bohemian Rapsody, Another one bite the dust… La banda sonora de los ochenta sigue su camino al son de un Freddie Mercury que para cada ocasión encuentra el atuendo perfecto, transformando su apariencia de un viril demonio con cuernos a una divertida ama de casa con peluca. Pero, seamos serios. Es por todos conocido que, por desgracia, Freddie hace algunas décadas que nos dejó. Y lo contemplado en el Estadio Olímpico la pasada noche fue la actuación de la nombrada mejor banda tributo de la historia por la prestigiosa revista Rolling Stone, Dios salve a la reina/DSR. Los argentinos, comandados por un Pablo Padín que logra mimetizarse a la perfección con el personaje que interpreta, están respaldados por más de dos millones de espectadores a lo largo de dos décadas de actuaciones en vivo. Y de nuevo regresan a España para presentar su espectáculo The show must go on en el que escenifican con la mayor fidelidad posible las canciones que hicieron famosa a la banda en diferentes marcos emblemáticos, como lo fueron el Wembley Stadium de Londres y el Népstadion de Budapest, ambos en 1986. Por desgracia, en este tipo de espectáculos es imposible desprenderse de la omnipresente comparativa con la mítica formación. Pero debe enfocarse esto como un homenaje y no como un plagio. Ellos nos acercan, con el respeto que infunde la más absoluta admiración, a uno de los mayores fenómenos musicales que el mundo moderno ha presenciado. Quizás consigan transmitir una pequeña porción de las emociones vividas entonces, y esto debe ser suficiente para satisfacer a un público que busca el entretenimiento, y ya, de paso, crear un nuevo vínculo con aquellas melodías que destacaron para bien o para mal en algún momento de su vida. Nadie podrá decir nunca que Dios salve a la reina son Queen, eso es cierto. Pero también lo es que ayer un grupo proveniente de Argentina consiguió que la ciudad de Sevilla recordase a una de las bandas británicas por excelencia. Y fue un recuerdo sencillamente maravilloso.

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