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Reducir gastos

Tengo un amigo que siempre me habla de las cualidades de su hijo como futbolista y casi nunca de la formación que adquiere en un instituto público. La última conversación la mantuvimos el domingo cuando salíamos del colegio electoral donde emitimos el voto poco...

el 16 sep 2009 / 04:04 h.

Tengo un amigo que siempre me habla de las cualidades de su hijo como futbolista y casi nunca de la formación que adquiere en un instituto público. La última conversación la mantuvimos el domingo cuando salíamos del colegio electoral donde emitimos el voto poco antes de cerrarse las urnas. En los dos concurrieron similares circunstancias: anduvimos con el día desganado y, a última hora, decidimos echar un paseo sin el resto de la familia, que han sido abstencionistas. Ninguno pensó que el duelo fuera entre Zapatero y Rajoy, porque para el elector común no lo era, ni tomó conciencia de algo más grave: el crecimiento europeo de la xenofobia. Tampoco nos ocupamos de comentarlo porque el futuro de su hijo pasa por las ofertas que tiene para formarse en Inglaterra. De inmediato, adopté la postura del capellán que aconseja sobre lo que desconoce, aunque consciente de la viveza de las palabras. Todas tienen una carga de significado superior al pequeño contenido semántico del que somos conscientes y, por eso, en cualquier momento del porvenir puede echarme en cara las recomendaciones. Es un riesgo menor al de responderle a las preguntas que suele hacerme sobre la televisión autonómica cuando agotamos el tema del fútbol. Toda cultura es cultura en la medida en que admite en su seno distintos modos de interpretación e igualmente cierto es que toda pregunta abre un número de respuestas que, a menudo, no satisfacen a quienes tienen la sartén por el mango como si fuera suya, siendo como es pública. Sin embargo, el debate sobre la financiación y los contenidos de la Televisión en Andalucía presenta como novedad la promoción del presidente Griñán y, quizás por eso, no deba escurrirse el bulto con el silencio ni olvidar la frase genial de Joaquín Marín: en la televisión todo es mentira y todo es caro. En la RTVA es posible reducir costes y aumentar la calidad de los programas sin confundir valor y precio como avisaba Machado. Entre otras cosas, puede eliminar actividades de dudosa integración en su objeto social, y prescindibles para lograr el propósito de bienestar sociocultural para un número máximo de andaluces.

Periodista

daditrevi@hotmail.com

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