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"Reducir la ayuda al discapacitado a una prestación es empobrecedor"

M. Ángeles Cózar, presidenta de la Confederación Andaluza de Personas con Discapacidad Física y Orgánica

el 17 sep 2011 / 18:58 h.

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Lleva desde 1999 ocupando el cargo de presidenta de la Confederación Andaluza de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (CANF-Cocemfe Andalucía) aunque asegura que no le gusta ser protagonista "de nada". Pero Ángeles Cózar (una sanroqueña hija adoptiva de la Línea de la Concepción) es una de las voces más autorizadas a la hora de hablar del colectivo de los discapacitados y sus necesidades que, aunque no se crea, todavía sufre situaciones de discriminación. "Este verano, a un grupo de chavales de nuestra asociación se le negó en Chipiona sentarse en una terraza de verano por su estética. Les dijeron que las sillas de ruedas eran una mala imagen para los turistas", relata.


-En pocas semanas arrancará la campaña electoral y, como en otras ocasiones, os harán muchas promesas. ¿Qué esperáis?

-Esperamos una promesa formal de que los recortes no afectarán al sector de la discapacidad. Con la crisis, nos tememos que cuando haya que recortar indefectiblemente, sea el que sea el partido que esté en el poder, no se haga el esfuerzo necesario para suprimir otros gastos y partidas que no sean las de la discapacidad.


-¿Qué es para ustedes absolutamente innegociable en caso de que haya que recortar?
-Hay que seguir trabajando en el desarrollo de la ley de promoción de la autonomía personal y atención a la dependencia, que al ritmo que sea, tiene que aplicarse. Es una ley extraordinaria que ha supuesto un gran avance ideológico y real.


-¿Qué ha supuesto en el día a día del colectivo?
-Considerar que las personas gravemente afectadas necesitan de terceros para ser atendidos y para desarrollarse ha sido un gran avance teórico. Otra cosa es que en la aplicación de la ley sólo se haya desarrollado la prestación familiar, que es claramente empobrecedora. No porque no le sirva a la familia. En tiempos de crisis, que entren 400 o 500 euros en una familia ha supuesto un avance, pero la persona con discapacidad, en contra del espíritu de la ley, ha seguido en su casa teniendo las mismas atenciones que tenía antes de la ley. Puede estar muy aseado delante de la tele y ya está. Ahí hemos fracasado en la aplicación de la ley. Lo que queremos es que se atienda a la dependencia, claro, pero nos parece inadmisible que nos quedemos en la prestación familiar con la que no cambia para nada la vida de la persona afectada. Otro punto innegociable es que la crisis nos lleve a suprimir el movimiento asociativo, y parece ser que la situación económica va a abocar a una grave intervención en el sector.


-¿Cree que la sociedad sigue viendo superfluos determinados gastos, como los que se hacen en convertir la ciudad en un lugar más accesible?
-No los miran como un acto de justicia. A veces asombra la inconsciencia, la falta de sentido común. Ya se acepta que vayamos con nuestra silla para acá y para allá, a nadie le parecen mal las pensiones, pero ya en el tema del trabajo...


-De hecho hay quien cuestiona las cuotas para discapacitados.

-Con los discapacitados se parte de una desigualdad histórica que dice que hay que cuidar sus cuerpos, pero no sus vidas. Todavía no entra eso de la palabra derecho aplicado a los discapacitados. Se piensa que como están así tienen que tener paciencia, resignación. Sucede todos los días. Por ejemplo, este verano, a un grupo de chavales nuestros en Chipiona no les dejaron sentarse en una terraza de verano por su estética, porque las sillas de ruedas no daban buena imagen para los turistas. Esto no lo abordan los periódicos, que nada más que se dedican a tonterías y no a tratar los problemas reales de la gente.


-¿Qué discapacitado lleva mejor su situación: el que lo es desde pequeño o al que le viene de manera sobrevenida?
-Depende de su actitud y de cómo lo afronte su familia. Si la familia no ha adoptado la actitud adecuada, esta persona será siempre un acomplejado. Hay historias de todos los colores.


-¿Cuál es la suya?
-La mía es muy positiva, muy interesante, pero no te la voy a contar (ríe). Yo he tenido una familia muy positiva y eso se nota. Lo mío es polio. La vacuna llegó el año después de que a mí me entrara. Bueno, pero yo me siento afortunada dentro de que todas las personas, con o sin discapacidad, tienen sus contrariedades y problemas. Siempre he encontrado en mi entorno el apoyo para crecer. Y no ha sido fácil. He tenido una madre muy positiva que me ponía en los primeros lugares de la sinagoga para que no fuera espectadora sino protagonista de la vida. Le pongo un ejemplo: a la salida de mis vecinas del colegio, me colocaba en la puerta de mi casa para que jugara con ellas. Yo era la reina de la calle. Más tarde estudié Psicología en la Universidad a distancia y participé en aventuras de todos los colores hasta que entré en el movimiento asociativo.


-No se ha perdido entonces muchas cosas.

-Hombre, montar en parapente, que era uno de mis sueños, sí. (ríe). Las ideas son las que te llevan a tener una actitud positiva o no en la vida. Los problemas te acompañarán toda la vida. Pero si tú tienes las ideas claras, si tienes un objetivo, seguro que tanto los sufrimientos como los desencantos son diferentes.


-¿Las mujeres discapacitadas tienen un doble handicap?
-¡Mucho más! Las mujeres de nuestra confederación creamos hace diez años Luna para la promoción de la mujer. Si algo nos ha sorprendido, en el supuesto de que algo nos sorprenda, es la incomprensión de nuestro propio movimiento. Pero no por mal rollo, sino porque se entendía que nuestro principal problema era la discapacidad. Se da la paradoja de que nuestra situación no es la suma de los problemas de la discapacidad y los problemas de ser mujer. La suma es una realidad nueva. Las mujeres discapacitadas tenemos dificultades para poder ejercer los roles que se le asignan a las mujeres y dificultades para asumir los roles de las mujeres de hoy en día. En el movimiento feminista no se ha entendido en una primera fase que nosotros reclamemos nuestro derecho a la maternidad, por ejemplo. ¿Por qué? Porque se ha partido de que una mujer para realizarse no necesita ser madre...


-Estáis en un escalón por debajo de esa realidad, ¿no?

-Exactamente, a nosotros nos dicen que no podemos ser independientes porque no respondemos al canon de belleza establecido. La falta de autoestima es tremenda. En las familias tradicionales, las madres han preparado el ajuar a las válidas y a las que tenían discapacidad, nada, ni una sabanita.

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