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Reflexión para la cabalgata

No dejemos que el paso del tiempo nos haga olvidar lo que ha pasado este año. No le podemos poner ni un pero al diseño de las cabalgatas, labor altruista que se repite en cada edición.

el 14 sep 2009 / 22:22 h.

No dejemos que el paso del tiempo nos haga olvidar lo que ha pasado este año. No le podemos poner ni un pero al diseño de las cabalgatas, labor altruista que se repite en cada edición. Pero sí a los flecos que se van soltando en la organización. Mucho se ha escrito sobre la improvisación o la falta de coordinación entre el Ayuntamiento y el Ateneo, aunque nos digan que se han reunido más que nunca.

Y apuesto a que no volverá a suceder en el futuro lo que hemos conocido este año. Precisamente porque ha ocurrido. Y eso es lo que se podría haber evitado. Hemos querido solventar el problema una vez se había producido el estropicio. Nadie había medido la altura de los adornos navideños y la confianza ha sido la peor enemiga de la tarde. En Felipe II, la gente aplaudió a los bomberos cuando llegaron con una escalera, ovación que denotaba ironía y guasa. En esa calle había quien decía que lo que estaba sucediendo era como un chiste de Lepe. No creo que en la población onubense ocurriera nada parecido. Ahora falta autocrítica sincera.

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