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Reflexiones sobre el alambre

Destacados autores dan su opinión sobre la serie ‘The wire' en un libro colectivo..

el 26 may 2010 / 20:01 h.

Después de liquidar tres ediciones de su anterior propuesta, Los Soprano forever, un libro colectivo publicado para mayor gloria de Tony Soprano y compañía, la editorial Errata Naturae vuelve a repetir fórmula con The wire, 10 dosis de la mejor serie de televisión, un volumen en el que destacados escritores plasman sus reflexiones sobre la serie televisiva que a lo largo de cinco temporadas ha subyugado a millones de espectadores a lo largo y ancho del globo.

El libro se abre con una introducción del padre del invento, David Simon, donde se desvelan algunos entresijos del proyecto. "The wire describe un mundo en el que el capital ha triunfado por completo, la mano de obra ha quedado marginada y los intereses monetarios han comprado suficientes infraestructuras políticas para poder impedir su reforma", explica el director, y agrega: "Si son historias duras, al menos están contadas con cariño, de una manera matizada y afectuosa para con todos los personajes". A este jugoso exordio le sucede una entrevista de Simon con el escritor Nick Hornby, y tras ella el resto de las aportaciones.

Abre fuego el argentino Rodrigo Fresán, rendido admirador de la serie, quien llega a opinar que "The wire es The Beatles. Pero The Beatles no podría haber existido si no hubiera existido antes Elvis Presley. Y Los Soprano es Elvis. O -tal vez mejor- Frank Sinatra. Aunque a veces Los Soprano se parece un poco demasiado a Dean Martin", explica. "Los Soprano es realista pero The wire es real. The wire es un reality show impecablemente escrito, con los mejores concursantes posibles y magistralmente dirigido".

El también novelista Jorge Carrión cree por su parte que "The wire no se concentra en un personaje, ni en un lazo de parentesco, ni en una familia, ni siquiera en una única comunidad. Se trata de construir una red urbana", explica. "La serie pone rostro y biografía a la multiplicidad de una ciudad. No reduce la complejidad mediante la simplificación: no cae en la reducción de un protagonista o de una familia".

A renglón seguido, Margaret Talbot incide en el hecho de que la serie nunca ha conseguido un Emmy, y que obtuviera cuatro millones cuatrocientos mil espectadores semanales en su última temporada, frente a los trece millones de Los Soprano, lo cual no ha impedido que quede como serie de culto, y que circule en incontables DVDs piratas por los barrios negros de West Baltimore y otros muchos rincones del globo.

Para Sophie Fuggle, que aplica una mirada foucaltiana sobre la serie, "The wire nos muestra todo lo que está mal en el sistema, más que ofrecernos una alternativa o una salida", dice. "Las crítica a los discursos de poder y raza en la serie demuestra que no hay verdad absoluta o definitiva tras esos discursos, sino, antes bien, que el poder disciplinario se mantiene gracias a su propia ausencia. Es más, en su análisis del poder institucional, The wire demuestra no tanto el fracaso del sistema, como su éxito".

A continuación, Marc Caellas explica que "The wire es una serie valiente también en lo que se refiere al asunto racial. Sin llegar al radicalismo de un Spike Lee, quien nos recuerda con sus películas que es ingenuo pensar que es posible una convivencia justa y pacífica entre razas, David Simon no se anda con chiquitas para mostrar la sociedad altamente racista en la que vivimos".

Marc Pastor especula con la posibilidad de un The wire a la española, que "podría dar muchísimo juego y complementar aún más la visión poliédrica de su prima de ultramar", mientras que Iván de los Ríos compara la serie con las epopeyas homéricas para definirla como "un ejemplo magistral de pensamiento crítico eminentemente contemporáneo" y "una estrategia poética, estética y, por ende, ético-política de reflexión y desenmascaramiento de aquello que nos incumbe", asevera.

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