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Refugio en el arte

La pasmosa evolución de los mercados financieros no ha conseguido acabar con las prácticas inversoras premodernas, que mantienen unos circuitos propios que aún no han sido absorbidos del todo por las crecientemente invasivas y sofisticadas técnicas del negocio del préstamo y ahorro.

el 15 sep 2009 / 03:41 h.

La pasmosa evolución de los mercados financieros no ha conseguido acabar con las prácticas inversoras premodernas, que mantienen unos circuitos propios que aún no han sido absorbidos del todo por las crecientemente invasivas y sofisticadas técnicas del negocio del préstamo y ahorro. Pensamos en este momento en el mercado del arte, con una cifra de negocios mundial de 30 mil millones de dólares anuales, según leemos en las estimaciones de Euromoney. El hecho es que cada vez más gente está optando por la compra de obras de arte, pero también de antigüedades y metales preciosos, como posible variante de su cartera de inversión. Especialmente en tiempos convulsos volvemos a aquello que tiene valor intrínseco. En el análisis de estas transacciones, los economistas solemos afirmar dos cosas aparentemente contrapuestas. Por un lado, decimos que el mercado del arte presenta una gran fragilidad ante los escenarios de crisis económica y que las obras de arte se convierten en un excelente refugio de los excedentes monetarios en las épocas de bonanza económica. Esto último es lo que aconteció en Japón en los años noventa, cuando las empresas niponas invirtieron en arte importantísimas sumas de dinero y establecieron pujas sin precedente en la obra de artistas impresionistas y postimpresionistas.

Las actuales circunstancias de crisis financiera generalizada, sin embargo, refuta en gran medida la tesis anterior. Y es que en los últimos tiempos se viene observando un espectacular repunte en el mercado del arte. La mencionada volatilidad de los mercados financieros internacionales está dirigiendo con fuerza a los inversionistas hacia estos mercados de tangibles, lo que viene provocando un fuerte aumento en los precios de los bienes más característicos de este mercado, a saber, pintura, antigüedades y joyas. Como afirmaban expertos de la sociedad de tasación Royal Institution of Chartered Surveyors, el mercado de artes y antigüedades viene apareciendo como una opción de inversión muy viable durante el actual período de incertidumbre financiera. Muchos inversores están comprando lotes de la más alta gama del mercado con la esperanza de que se mantenga firme su valor mientras las acciones suben y bajan. Y no parece una mala opción. Los estudios de Art Market Trends sugieren que el mercado artístico es considerablemente más estable que la bolsa y mucho menos sensible a crisis económicas y políticas. No en vano, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, las cotizaciones de las obras de arte apenas se resintieron mientras un verdadero terremoto sacudía a las bolsas mundiales.

La compra y venta de estos bienes ha tenido tradicionalmente un carácter elitista o de coto cerrado. Las razones son diversas, pero entre ellas está el muy real peligro de las falsificaciones, y, sin ir tan lejos, las dificultades intrínsecas a la tasación de las obras son otro factor a considerar. En síntesis, históricamente, el arte sólo ha sido un mercado para entendidos aunque la Red está cambiando sustancialmente el panorama. Así pues, tampoco es cuestión de entusiasmarse demasiado. Al no estar normalizado estos instrumentos se sitúan aún fuera del alcance de la gran mayoría de los pequeños ahorradores, a los que siempre les quedará el calcetín.

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