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Relevo. La mayor incógnita

En el proceso de sucesión de Manuel Chaves al frente de la Junta podríamos preguntarnos si todo ello irá parejo a una sucesión al frente del PSOE para que, de resultar José Antonio Griñán elegido como candidato a la presidencia en 2012 tendrá en sus manos el necesario control del partido: en su retorno andaluz de 1990...

el 16 sep 2009 / 01:13 h.

En el proceso de sucesión de Manuel Chaves al frente de la Junta podríamos preguntarnos si todo ello irá parejo a una sucesión al frente del PSOE para que, de resultar José Antonio Griñán elegido como candidato a la presidencia en 2012 tendrá en sus manos el necesario control del partido: en su retorno andaluz de 1990, a Chaves le costo sangre, sudor y lágrimas hacerse con las riendas de la secretaría general y no creo que sea un buen ejemplo.

Claro que, a la otra orilla del Parlamento, podríamos preguntarnos quién asesoró a Javier Arenas, si es que alguien lo hizo, al reclamar elecciones anticipadas y al intentar deslegitimar la posible presidencia de José Antonio Griñán: el propio Chaves tuvo que recordarle el abecedario, esto es, que con arreglo a la Constitución y al Estatuto de Autonomía, al presidente de la Junta lo elige esa Cámara. Y que incluso ocurre en otras comunidades, como bien demuestran los casos de Juan José Lucas en Castilla y León o de Francisco Camps, en Valencia. Esa demanda de Arenas sólo hubiera sido viable si la sucesora designada a divinis hubiera sido Magdalena Álvarez que, al no ser parlamentaria andaluza, no puede asumir la presidencia aunque nada excluye que pueda ser fichada como consejera por el nuevo ejecutivo andaluz.

Como a partir de ahora hasta el próximo veintitantos, todo serán cabalas en torno a la libreta de Griñán, abundará quien se pregunte qué quiere decir que María del Mar Moreno no asistiera a la puesta de largo de Manuel Chaves como vicepresidente tercero del Gobierno central y ministro de Cooperación Territorial. Ella ha sido la gran perdedora de este pulso pero quizá al aparato del partido le interese más tenerla a bordo de alguna consejería en vez de temerla como a un posible caballo de Troya: su probada lealtad al partido excluiría, de entrada, esa hipótesis. Y si ella sigue destacada en Madrid, ahora con su paisano Gaspar Zarrías, ¿quién se sumará al ejecutivo para completar con Francisco Vallejo la cuota jiennense, siempre y cuando Vallejo continúe de consejero y siempre y cuando Griñán mantenga la práctica de las cuotas? Todos los indicios apuntan hacia Felipe López, el presidente de la Diputación y una de las figuras emergentes en el socialismo andaluz.

Pero más allá de los mentideros políticos, la pregunta del millón está clara: ¿quién le pondrá el cascabel al gato de los 800.000 parados que pueden convertirse en un millón antes de fin de año, con diez puntos de diferencia en ese siniestro censo respecto al resto del Estado? Quizá no se trate tanto de cambiar gobiernos o presidentes, sino cambiar de estructuras. Y de actitud. Con un 5 por ciento de analfabetismo sigue siendo difícil.

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