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Remontar, palabra maldita en el Betis

Desde el 1-2 en el Sánchez-Pizjuán, en mayo del 2012, los verdiblancos han jugado 98 partidos, logrando voltear el marcador sólo en uno de ellos. Ha perdido 48 encuentros.

el 17 sep 2014 / 10:06 h.

SEVILLA-BETIS 11-12 Beñat, justo en el momento en el que golpea el balón que supuso el 1-2 para el Betis en el derbi. Foto: EDD. Las victorias y los goles son los que hacen que tanto los jugadores como los aficionados entren en un estado de éxtasis, y que todo sea maravilloso y perfecto. A veces, esos triunfos llegan dándole la vuelta al marcador y, entonces, la alegría es cuando alcanza su nivel máximo. En el Betis últimamente se ha perdido el gran sabor de los encuentros ganados, pero sobre todo ha dejado de existir la capacidad para remontar un partido. De los cuatro enfrentamientos que ha disputado el conjunto verdiblanco en Liga, hasta el momento, ha perdido los dos últimos. El domingo fue incapaz de sobreponerse al gol del Albacete (0-1) y frente a la Ponferradina no sólo dejó escapar la ventaja que le otorgaba el tanto de Jorge Molina, sino que no supo reaccionar frente a los chicharros que iba anotando el cuadro blanquiazul (4-1). Y es que el Betis parece haber adquirido una incapacidad de respuesta demasiado grande. Para rescatar remontadas heliopolitanas hay que trasladarse a la temporada 2011-12 cuando se impuso al Valencia (2-1) con dos goles de Rubén Castro que anularon el tanto de Dorado, en propia puerta, con los que los valencianistas se habían adelantado. Pocas semanas después, el entonces equipo entrenado por Pepe Mel remontaba de forma histórica, épica e inolvidable para todos los béticos al Sevilla en el Ramón Sánchez-Pizjuán (1-2), gracias a dos lanzamientos de falta de Beñat, el segundo en el último minuto y con el balón pasando por debajo de la barrera sevillista. Desde entonces (2 de mayo del 2012), los verdiblancos han jugado 98 enfrentamientos en el campeonato doméstico, consiguiendo sobreponerse a un resultado adverso sólo en una ocasión. Ésta fue la pasada campaña, cuando un Betis ya descendido terminó imponiéndose en la penúltima jornada al Valladolid en el Benito Villamarín (4-3). En esta gran excepción, los pucelanos se adelantaron tres veces en el marcador y otras tantas remontaron los locales, que se llevaron la victoria gracias a los goles de Braian Rodríguez, Jorge Molina, Rubén Castro y Juanfran. En total, desde que comenzara aquella 2011-12 los encargados de defender el escudo de las trece barras han jugado 118 partidos, remontando tan sólo tres y saliendo derrotados en 58. Tendencia pobre que deben romper cuanto antes. Saber reaccionar debe ser algo instintivo, no obligatorio. “El fútbol es un estado de ánimo”, dijo más de una vez Jorge Valdano, y a partir de ahí esta frase ha sido utilizada sin cesar por todas aquellas personas que forman parte del mundo del balompié. Julio Velázquez también ha remitido al estado anímico en varias ocasiones desde que recaló en Heliópolis este verano. La última vez tras la derrota frente al Albacete, cuando resaltó que sus hombres son los primeros interesados en darlo todo en cada envite. “Les puedo garantizar que los jugadores quieren como los que más. Tienen unas ganas de agradar  extremadamente óptimas. No me quejo de ellos para nada, son unos profesionales con los que voy a muerte y que se están dejando la piel de lunes y domingo. Hay fases y partidos en los que no salen las cosas y esa falta de coherencia hace dar la sensación de que aparezca indolencia o apatía en lo que se hace, pero ni mucho menos los jugadores tienen apatía”, expuso el técnico vallisoletano que deberá seguir haciendo mucho hincapié en el trabajo mental que lleva a cabo con sus futbolistas, pues la tónica debe cambiar de forma rotunda. La imagen que está mostrando el Betis deja mucho que desear. Las carencias se quedan al descubierto en todos los partidos y hasta la fecha no ha existido ningún remedio. El domingo habrá una nueva posibilidad para encontrar una solución.

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