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Renovación o transición, esa es la cuestión

Carlos Rojas, Juan Manuel Moreno o Carmen Crespo suenan de candidatos

el 12 jun 2012 / 19:55 h.

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"El primero que siente vértigo soy yo y es lógico que también lo sientan en el partido. Es una decisión trascendental". La frase podría ser de Javier Arenas pero es de quien ha sido su principal rival político, el socialista Manuel Chaves, cuando confirmó su retirada de la política andaluza. Arenas y Chaves son políticos antagónicos pero podrán compartir la experiencia de enfrentarse a una sucesión similar. El vértigo que sacudió a los socialistas en 2009 atraviesa hoy a los populares. Hay muchas similitudes y grandes diferencias entre ambos procesos, pero la partitura escrita por ambos dirigentes tienen melodías semejantes. Ambos han escogido a uno de sus amigos y hombres de confianza para el relevo.

Lo que puede alimentar las sospechas de que el que se marcha quiera seguir ejerciendo el control desde bambalinas. En ambos casos, el elegido puede llegar a suscitar dudas sobre si encarna o no el perfil renovador que se le presupone a un sucesor. Y Zoido, un producto político de Arenas y alguien de su misma generación, aprenderá, si acepta el encargo, a lidiar con la pregunta impertinente de si será o no el candidato en las autonómicas. Lo que no se sabe es si Zoido pedirá ejercer su liderazgo sin ataduras, como peleó José Antonio Griñán.

El nombramiento de Zoido, que durante dos años ya ejerció como secretario general del PP-A con éxito, está revestido de un carácter de transitoriedad inevitable. La operación es evidente y en el entorno de Javier Arenas no lo niegan. El candidato del PP andaluz aún está por ver. No hay prisas. Quedan supuestamente cuatro años para enfrentarse en las urnas y en las actuales circunstancias ése es un periodo demasiado largo para quinielas. Si la crisis económica lo devora todo y un solo mes es capaz de dilapidar el capital de cualquier lider político ¿para qué exponer ya al candidato?, reflexionan en voz alta en el PP.

Los planes políticos de Arenas, desbaratados precipitadamente por el rescate a España y la descoordinación creciente entre Gobierno y partido, sostenían esa máxima: "Para decidir al candidato todavía queda mucho tiempo". Pensaba quedarse al frente del partido y poner en la primera línea a varios posibles sucesores. Él se irá pero quizás la segunda parte de su guión si pueda mantenerla sin alterar.

Arenas que tiene un innegable olfato político sabe que tiene banquillo. Ha cuidado y cultivado a un grupo de jóvenes políticos andaluces que han sido alcaldes o desempeñan responsabilidades en Madrid. Todos son de su círculo porque en el PP-A es casi imposible encontrar a alguien que no estuviera entregado a la causa Arenas. Están en los 40 años, son de la generación de 1970, criados en democracia y nada sospechosos de pertenecer a esa derecha rancia o señorial que estigmatiza a la derecha en Andalucía. Está el portavoz parlamentario, Carlos Rojas, una voz serena pero firme. Cada vez suena más el malagueño Juan Manuel Moreno, actual secretario de Estado con la ministra Mato y mano derecha de Arenas en Génova durante su anterior etapa orgánica. No hay que olvidar al alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto o a la delegada del Gobierno, Carmen Crespo.

Si la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, sobrevive al Gobierno también ha estado en las quinielas. Incluso si Zoido apuntala su mayoría absoluta en Sevilla en 2015 puede ser el candidato. Ya lo dijo Arenas: sin prisas. Mientras, lo del PP-A suena más a transición que a renovación.

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