Cultura

Repertorio de verano

Crítica musical. Gala lírica en homenaje a los mecenas de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. ***

el 11 jul 2014 / 20:13 h.

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* * * Gala lírica en homenaje a los mecenas de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Alexandra Rivas, mezzosoprano. Santiago Serrate, director. Programa: Obras de Mozart, Tchaikovski, Alonso, Gounod, Soutullo, Saint-Saëns y Bizet. Teatro de la Maestranza, jueves 10 de julio de 2014 La lamentable caída de cartel del concierto dedicado a musicales de Broadway y West End se ha amortiguado parcialmente con un concierto especial con el que la Orquesta ha querido expresar su agradecimiento a quienes con sus aportaciones más o menos generosas han acudido a su llamada de socorro frente a la alarmante retirada de apoyos públicos. La sucesión de reconocimientos a estos aficionados y aficionadas de altruista empeño provoca además un efecto llamada con el que estimular la adhesión de nuevos mecenas, consolidándose así una solución inevitable ante la desidia de nuestros representantes políticos. El verano es un estación propicia para echar mano de eso que los anglosajones llaman Summer stock, un cajón de sastre del que rescatar propuestas populares y festivas con las que refrescar las noches estivales. Lo hacen los cines de verano y, ¿por qué no?, también nuestros programadores musicales. Y de un material confeccionado con esta consigna se nutrió esta convencional propuesta lírica, con la que además recuperamos la práctica de voz y orquesta, que hacía tiempo no se prodigaba en favor de los recitales líricos a piano. La convocada para la ocasión fue Alexandra Rivas, una competente mezzo austriaca últimamente muy integrada en nuestro teatro, donde la hemos podido ver en Manon Lescaut, Cavalleria Rusticana y muy recientemente en El ocaso de los dioses. Sus intervenciones episódicas en estos montajes contrastan con el protagonismo en esta gala, evidenciando resultados muy distintos. Así, su voz de timbre agradable y volumen generoso se resiente de un exceso de vibrato y algún que otro rudo cambio de registro, además de no parecer sentirse cómoda en la zona más grave de una tesitura por otro lado lo suficientemente flexible como para encarar también aunque sea tímidamente roles de soprano (la propina O mio babbino caro). Sus lentísimas recreaciones de Voi che sapete y la Habanera de Carmen jugaron en su contra, restándole gracilidad, mientras abordó con sentido dramático a la Doncella de Orleans y con bravura el aria de Stéphane de Romeo y Julieta. Más gracia y estilo destiló en Près des remparts de Séville, mientras para la Danza bohemia se optó por la versión instrumental de la Suite nº 2 de la ópera de Bizet. Serrate, como ejemplar segundo de a bordo, lució entusiasmo en la deliciosa polonesa de Eugenio Onegin y, sobre todo, en la Bacanal de Sansón y Dalila, así como en los fragmentos de zarzuela elegidos como interludios, incluido ese Tambor de granaderos ofrecido también como propina dentro de un programa agradecido.

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