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Representación de la ciudad

La extemporánea disputa entre el secretario provincial del PSOE y el alcalde de Sevilla debería tener como cualidad única la de promover un debate colectivo sobre la ciudad que vivimos y representamos.

el 15 sep 2009 / 15:42 h.

La extemporánea disputa entre el secretario provincial del PSOE y el alcalde de Sevilla debería tener como cualidad única la de promover un debate colectivo sobre la ciudad que vivimos y representamos. Un asunto principal sería el del papel de su alcalde cuando va a cumplirse la primera década del siglo XXI, y el mundo continuará forzando prácticas de globalización sin tomar en consideración su demostrado fracaso en el aspecto económico. Esto quiere decir que en la casi totalidad de los aspectos que pueden darse, aumentará la competencia entre ciudades y tendrán más influencia, poder y decisión aquellas que estén mejor representadas. Las ciudades como Sevilla cuentan con el privilegio de su pasado, que menguará extraordinariamente si continúa imponiéndose la idea de que la función del alcalde es la de organizar los servicios municipales y, más aún, si se llega al propósito ridículo, medieval y cateto de encargarle de la limpieza de la basura. La representación adecuada se ostenta por capacidad intelectual para los tres ámbitos principales en los que debe participar Sevilla.

El primero está dotado de una complejidad a la que se presta poca atención: el ejercicio y representación de capital andaluza. Esta no puede limitarse a la constitución de una sede administrativa, sino que debe promover sus aspectos emblemáticos y simbólicos en tres direcciones obligatorias. La de Andalucía, tomando la iniciativa para la necesaria cohesión de las ciudades; la de España, para que el peso de la influencia tienda a igualar las de Madrid y Barcelona, y la internacional, para la que Sevilla está especialmente dotada por circunstancias de su singular universalidad. Las referencias del pasado son de gran utilidad para cultivar el futuro, pero no será precisamente el narcisismo de tópicos y estereotipos el que aumentará el legado histórico al que están obligadas las generaciones de cada época. De ahí que la responsabilidad no sea de autoridad o exclusivamente de ella, sino de todos los que puedan tener alguna en la órbita política, económica, social, profesional, mediática o cultural, esto es, de representación ciudadana.

Periodista. daditrevi@hotmail.com

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