Cultura

Restauradas cuatro esculturas de Alonso Cano de la Catedral de Granada

En la restauración de las cuatro piezas, la Consejería de Cultura ha invertido 50.000 euros, y los técnicos han precisa casi veintidós meses de trabajo.

el 26 oct 2009 / 12:35 h.

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Lo que Alonso Cano no pudo terminar, cuatro siglos después lo ha rematado el IAPH. Los bustos de Adán y Eva, de enormes dimensiones, que quedaron sin concluir a la muerte de este artífice del Barroco y que fueron policromados por el que fuera su discípulo, Juan Vélez de Ulloa, han recuperado el colorido original de la gubia de Cano después de haber pasado 22 meses en la sede del Instituto Andaluz de Patrimonio (IAPH), entidad dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta.

 

Los resultados de estos minuciosos trabajos se pudieron ver ayer, muy de cerca, en el Monasterio de Santa María de las Cuevas, en la Isla de la Cartuja. Realizados por Alonso Cano hacia 1666, estas dos imponentes piezas que coronan el arco toral de la capilla mayor de la Catedral de Granada se han desprendido de los numerosos repintes que le imprimieron coincidiendo con su participación en diferentes exposiciones desde principios del siglo XIX.

 

La portavoz del equipo de restauradores, María Teresa Real, lo corroboraba así en el acto de presentación de sendas piezas: “Los bustos de Adán y Eva presentaban un estado de conservación muy dispar, por lo que se ha actuado en función de las necesidades particulares de cada una”. En este caso, se ha sacado a la luz una “policromía única”, y “la misma en las dos cabezas, después de eliminar interrupciones anteriores y distintas capas superpuestas que no dejaban ver los colores originales”. “Hemos podido rescatar la policromía original, lo que ayuda a unificar el conjunto escultórico”.

 

Por su parte, la directora de Bienes Culturales de la Junta, Guadalupe Ruiz, subrayó la importancia de estas dos piezas: “Incluso sin haber podido concluir la policromía, los bustos evidencian la genialidad de Alonso Cano, pues a través de sus volúmenes transmiten la grandeza de su modelado y su aguda intención expresiva”, de manera que “suponen la culminación material de la producción del artista, una de las mejores figuras del Barroco andaluz”.

 

Junto a los bustos de Adán y Eva, también han pasado por el IAPH otro de San Pablo y una talla de la Virgen de Belén  (de 45 centímetros) que Cano realizó en 1664 para sustituir a la Inmaculada que el maestro había tallado para el remate del facistol de la Catedral granadina.

 

En la limpieza del busto del apóstol de los gentiles se ha seguido el mismo proceso, obteniéndose la policromía original a través de distintas técnicas, al igual que ocurrió con la de la Virgen de Belén, en la que se ha realizado “una limpieza superficial”.

 

De forma preventiva, se ha llevado a cabo una desinsectación de las esculturas al presentar alteraciones ocasionadas por la acción de insectos xilófagos.

 

En la restauración de estas cuatro piezas, Cultura ha invertido 50.000 euros, y los técnicos han precisado casi 22 meses de trabajo para su puesta a punto.

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