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Restaurado el busto romano de la diosa Isis del Museo Arqueológico de Sevilla

El objetivo ha sido así devolver a la escultura su aspecto original

el 10 ago 2012 / 19:10 h.

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La Consejería de Cultura y Deporte ha restaurado el busto de la diosa Isis que, procedente de la localidad sevillana de Alcalá del Río, se expone en el Museo Arqueológico de la capital hispalense. Aunque se desconoce su datación exacta, esta pieza de mármol parece corresponder a la segunda mitad del siglo II d.C., época en que, protegidas por los propios emperadores, las religiones orientales tuvieron una gran aceptación en todo el mundo romano.

Isis, nombre griego de la diosa egipcia Aset o Eset, era una divinidad egipcia muy popular que se asocia con Deméter y Hera, diosas griegas. Según explica Cultura en una nota, representa a la gran diosa madre, señora del cielo, de la tierra y del Inframundo. Su culto se propagó por todo el mundo greco-romano, resistiendo la expansión del cristianismo durante el imperio romano hasta que fue prohibido en tiempo de Justiniano I, en el año 535.

La pieza, una cabeza diademada esculpida en mármol de tamaño mayor que el natural, hubo de ser una escultura impresionante. Está coronada con los atributos propios: la diadema, el disco solar enmarcado con dos espigas de trigo y, a los lados, dos serpientes; presenta cabello ondulado, con rizos simétricamente dispuestos sobre la frente, y un esquemático moño que recoge su cabello por detrás.

La puesta en valor de esta pieza ha supuesto una importante labor de restauración, que ha buscado la recuperación de las características esenciales de la pieza con la menor intervención posible. El objetivo ha sido así devolver a la escultura su aspecto original evitando todo tipo de añadidos extraños que adulteren la interpretación de la misma.

El proceso de restauración se inició con un estudio previo de la pieza, que no llegó en buen estado: excoriaciones, pérdidas volumétricas con falta de material pétreo, inestabilidad estructural con fracturas completas mal adheridas, fisuras y pequeños fragmentos sueltos que suponían un grave riesgo para su integridad física, además de suciedad superficial, adhesivos, restos de resinas, costras e intervenciones inapropiadas.

El tratamiento de conservación-restauración ha reforzado la pieza frente a las principales causas de su degradación, para lo que se ha intentado eliminar en la estructura pétrea los depósitos contaminantes nocivos, aportar cohesión y adhesión al material deteriorado y mejorar sus características mecánicas.

El resultado es una imagen más nítida y precisa de los atributos de la cabeza, al mismo tiempo que se ha potenciado la impresión estética de esta valiosa obra.

Una vez intervenida, la pieza ha regresado a la sala XIX del Museo Arqueológico de Sevilla. Allí se le hará un seguimiento mediante observación periódica de la obra, para controlar con mayor rapidez la aparición de agentes de alteración y patologías, dado que la detección precoz y la actuación inmediata es lo que permite alargar la vida de las obras y asegurar su transmisión a las generaciones futuras.

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