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Restauran el dibujo original de la Fuente de las Ninfas de Écija

Recuperan el grabado que muestra cómo era el monumento perdido.

el 25 feb 2011 / 18:29 h.

Esta pintura da cuenta de la monumental fuente.
Desde el año pasado y aproximadamente hasta junio estará en marcha la restauración de uno de los documentos más originales e interesantes que atesora el archivo municipal de Écija: el diseño de la Fuente de las Ninfas que, originalmente, presidía la plaza de España. La restauración de este dibujo, que es un original que data de 1592, se lleva a cabo en el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), donde se encuentra el documento desde su salida, el 1 de diciembre de 2010, del archivo municipal de Écija. Se trata de un dibujo a tinta, sobre papel, retocado, que mide apenas 421 por 287 milímetros pero que tiene un indudable valor, ya que permite a los vecinos del siglo XXI hacerse una idea de cómo era el monumento de la plaza, diseñado, según los expertos, por Juan de Ochoa.


La Fuente de las Ninfas formó parte de "un magno proyecto que el cabildo acometió en las últimas décadas del siglo XVI: la regeneración del suministro de agua a la ciudad". El adjetivo magno no era frívolo: el proyecto consistía en traer el agua a Écija, construir un edificio para distribuirla y levantar cinco fuentes, una en cada una de las cuatro puertas de la muralla y la quinta, monumental, en la plaza de España.

El proyecto lo diseñó Hernán Ruiz II y el hijo de éste, Hernán Ruiz III, maestro de obras, fue el encargado de llevarlo a cabo. El edificio para distribuir el agua se construyó, pero el maestro de obras incumplió el contrato firmado en 1584 y dio con sus huesos en prisión, lo que paralizó la Fuente de las Ninfas. Finalmente se encargó de la terminación de la misma Francisco Fernández de Medellín, quedando la obra ultimada en 1606.

El dibujo que se restaura en el IAPH muestra una fuente de estilo manierista y cargada de simbolismo. La figura principal, portadora del tridente, lleva una diadema solar, en clara alusión al municipio, conocido ya entonces como la Ciudad del Sol, además de la escultura de Neptuno, sobre la que se alza victoriosa la personificación de Écija.

Es el monumento que cantó Luis Vélez de Guevara en El diablo cojuelo, la célebre novela picaresca del Siglo de Oro, cuando alude a la plaza de Écija y a una fuente de jaspe en ella "con cuatro ninfas gigantas de alabastro derramando lanzas de cristal". La fuente logró subsistir más de dos siglos, hasta 1866, cuando fue desmontada por reformas que afectaron a la plaza de España.

El proceso de restauración de este dibujo lleva aparejado también el trabajo de digitalización de la imagen, un instrumento que "va a conseguir que documentos tan singulares como éste queden preservados del deterioro por el paso del tiempo y su manipulación continua", en palabras del concejal de Cultura del municipio, Fernando Martínez.

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