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«Retener a los inmigrantes en un centro 18 meses es inhumano»

El presidente de Cruz Roja en Andalucía, José Mario Albacete, cree que invertir en cooperación es la única receta contra el drama de las pateras. Dice que los centros de internamiento «han mejorado bastante», pero rechaza la directiva de la UE.

el 15 sep 2009 / 08:17 h.

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-¿Los voluntarios de Cruz Roja se han recuperado ya de la última tragedia de pateras en Almería?

-Lo que ocurrió en Almería la semana pasada fue dantesco. Ha sido muy duro, sobre todo para los voluntarios más inexpertos, hasta el punto de que algunos de ellos tuvieron que recibir ayuda médica y psicológica. Se vivieron escenas desgarradoras.

-¿Cuáles son los puntos flacos en la atención a los inmigrantes irregulares una vez que llegan a tierra?

-Es que lo peor de todo es el motivo por el cual el inmigrante decide emprender esa aventura terrible. Pertenecen a sociedades no desarrolladas y es lógico que quieran acceder a un mundo mejor. Y después está la percepción torticera que algunos tienen sobre el fenómeno migratorio. Cruz Roja lo que intenta es que esas personas sufran lo menos posible.

-¿Están bien atendidos en los centros de internamiento? Han recibido muchas críticas.

-Las condiciones de los centros de internamiento han mejorado bastante. Además, el trato de las Fuerzas de Seguridad del Estado a los indocumentados es exquisito. Se portan más como agentes humanitarios que como agentes del orden. Pero estos centros no dejan de ser un sitio donde el inmigrante no quiere estar. Me parece que retenerlos allí 18 meses es inhumano, terrible. Si en los primeros 40 días no logras saber dónde enviarlo, por qué sí a los 18 meses. 40 días serían ya suficientes.

-¿Cree que las regularizaciones excepcionales pueden provocar un efecto llamada?

-Estados Unidos tiene 18 millones de inmigrantes irregulares y va a regularizar a 12 millones. Es una buena fórmula, porque evitará que los exploten y les proporcionará asistencia sanitaria, entre otras muchas prestaciones sociales. Lo que hay que conseguir es que no se produzca la inmigración ilegal y eso se logra invirtiendo mucho dinero en cooperación al desarrollo y luchando contra las mafias.

-¿Qué le pareció la promesa de Zapatero de encabezar una "revolución mundial" contra el hambre y la miseria?

-Eso forma parte de la cooperación al desarrollo. He visitado muchos países del África subsahariana y si la gente pudiera conocer cómo se vive allí, haríamos bastante más y exigiríamos más a nuestros Gobiernos. En una aldea de Marruecos, por ejemplo, para que una madre pueda vacunar a su hijo tiene que caminar durante dos días ida y vuelta. Muchos comparan la inmigración de hoy con la de los españoles que viajaban a Europa en busca de trabajo y no tiene nada que ver.

-Con el buen tiempo se disparan las travesías ilegales. ¿Qué se debe hacer durante el año para que disminuyan?

-El SIVE (Sistema Integrado de Vigilancia Exterior) [dispositivo de control de fronteras] tiene que estar preparado y muy atento para localizar a las embarcaciones. También se debe concienciar más sobre esta tragedia.

-¿Detecta cambios en las rutas de los irregulares?

-Sí, cada vez llegan más inmigrantes irregulares a Motril y Almería, menos a Málaga y cantidades inapreciables a Tarifa y Barbate, donde hay más control. Se están desplazando hacia el levante y en el futuro subirán por Valencia. Cambian sus rutas para eludir la vigilancia.

-Las ONG se quejan de que la culpa es de los Estados por reforzar demasiado sus fronteras y empujar a los indocumentados al mar. ¿Opina lo mismo?

-Sí. Cualquier medida o actuación que vaya en contra de que la gente aspire a vivir mejor es negativa.

-¿Pero entonces es partidario de abrir las fronteras?

-Si las abriéramos vendría una multitud en avalancha y se repartiría por toda Europa. La solución es una fórmula intermedia e inteligente que yo no conozco, pero, por ejemplo, aplaudo la iniciativa que están llevando a cabo varios empresarios andaluces para crear grandes empresas en Marruecos que dan trabajo a cientos de familias.

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