Cultura

Retransmisiones taurinas: cambia el reparto

el 16 ene 2012 / 23:03 h.

Comunicados iban y venían. Por tercera semana consecutiva, el enredo televisivo mantiene en vilo a la clase empresarial y promete cambiar los parámetros que han regido hasta ahora la retransmisión de las corridas de toros. Saliendo al paso del cruce de rumores y ante el aire enrarecido que se empezaba a respirar en la inminencia de una temporada que anda con la rueda atrancada, tres de las patas del banco salieron al paso para dar su versión de los hechos. El primer comunicado venía firmado por la Asociación de toreros, reconociendo los "riesgos" de una iniciativa que también prevé "soportar las eventuales presiones empresariales". Al día siguiente, eran los chicos de All Sports Media -léase Javier Folqué y Rubén Amón- los que seguían la estela de sus nuevos pupilos para esbozar, entre otras cuestiones, que se pretende abrir las retransmisiones a otras cadenas generalistas -acoso y derribo del monopolio del Plus- y además de erigirse en únicos interlocutores válidos entre empresas y plataformas televisivas en nombre de los toreros, denunciaba "un reparto arbitrario y desequilibrado de los ingresos televisivos y excluía a los matadores del control de sus legítimos e intrínsecos derechos de imagen".

Un poquito de por favor. Aún habría un tercer comunicado: el de los empresarios pidiendo árnica y una reunión que la parte contraria había ido escamoteando sucesivamente. Los miembros de ANOET, tragándose el cabreo, también pedían "una moratoria que permita la negociación de estas cuestiones sin la presión de la premura del momento en que nos encontramos y, sobre todo, de una forma clara y transparente". Las aguas parecen reconducirse y el propio Simón Casas, que tenía la feria de Fallas en stand by, empieza a tomar aire después de recibir la visita de los hombres de All Sports. Llegados a este punto, y sin dejar de negar los derechos que asisten como dueños de su propia imagen, a los toreros sí se les puede achacar un inoperante ocultismo y cierta falta de oportunidad en unos momentos en la que la Fiesta está necesitada del apoyo de todos. En cualquier caso, el asunto pasa por repartir de otro modo un pastel más o menos sustancioso y retomar cuotas de poder perdidas durante décadas. Hay quien apunta, y no le falta razón, que el empeño de la torería -pero en estilo avestruz y sin dejar de destilar miedos- pasa por derribar de su pedestal a un todopoderoso comunicador radiotelevisivo al que no osan plantar cara de frente, ésa es la verdad.

Cabreo empresarial. Las principales empresas se quejan en privado del ninguneo y la falta de comunicación en una reconversión de los usos y modos aceptados hasta ahora. Tenían derecho a una silla que les ha sido negada hasta hace muy poco en unas conversaciones opacas que, tal y como reconocía el propio Juli, han creado "mal ambiente". Hablando del madrileño: parece que su ilustre progenitor es uno de los principales animadores de esta revolución catódica que está animando el cotarro informativo antes de que salga el primer toro a la arena.

Aguas estancadas. El enredo televisivo ha tenido otras consecuencias. Sin ir más lejos, ha modificado la normal gestación de la Feria de Abril, que ya tendría que tener esbozadas los principales trazos de contratación. En la calle Adriano el enfado es mayúsculo aunque parece inevitable que a partir de ahora estarán obligados a sentarse con los apoderados por un lado y los asesores de imagen por otro.en twitter @ardelmoral

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