Cultura

Retrato a vuela pluma de dos personalidades únicas

Despertó las sonrisas del auditorio, pero no estaba exento de razón el profesor Bendala cuando ayer, en la presentación pública de la exposición, instó a "cualquier productor que pueda estar interesado" a filmar una película sobre Archer Milton Huntington

el 16 sep 2009 / 02:34 h.

Despertó las sonrisas del auditorio, pero no estaba exento de razón el profesor Bendala cuando ayer, en la presentación pública de la exposición, instó a "cualquier productor que pueda estar interesado" a filmar una película sobre Archer Milton Huntington, creador de la Hispanic Society of America, "una de las personalidades más fascinantes del pasado siglo".

Hijo de un multimillonario empresario ferroviario, Huntington recibió una educación exquisita que se tradujo, posteriormente, en una cultura enciclopédica. Como medievalista y poeta que fue en sus inicios -tradujo al inglés, en un esfuerzo titánico, el Poema del Mío Cid-, visitó España por primera vez en 1892. Desde entonces, este espíritu inquieto se dedicaría a invertir su herencia -una de las mayores fortunas de Estados Unidos- al estudio de la realidad española. Con la benedición de sus padres, el joven Archer se dedicó a viajar, a sus intereses culturales y sobre todo a realizar el sueño de su niñez de fundar un museo con las colecciones que iba comprando en sus viajes.

Coleccionó pinturas (el Greco, Francisco de Zurbarán, José Ribera, Alonso Cano, Diego Velázquez, Goya, Joaquín Sorolla, Mariano Fortuny, Ramón Casas, Santiago Rusiñol, Isidoro Nonell e Ignacio Zuloaga) y esculturas; pero en su infinita curiosidad destaca su labor en el hasta entonces inexplorado mundo de la arqueología. Fue el primero en excavar en Itálica, gracias a los contactos y su estrecha colaboración con los arqueólogos George Bonsor y Arthur Engel. De este último recibe el primer contrato para perforar las tierras de Santiponce, con permiso de su propietario, que, según reza en el documento, se quedaría con la mitad de los lotes. A Bonsor lo conoce en Carmona, "lugar que visitó Huntington quedándose maravillado". Huntington admiraba tanto el trabajo de George Bonsor que le compró los primeros 40 dibujos de sus excavaciones en la Necrópolis de Carmona. Y, lo más importante, entablaron "una amistad científica" que duraría toda la vida.

  • 1