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Revilla deja Consorcio de Jabugo y abandona la industria del ibérico

El polifacético empresario que hizo sombra a Sánchez Romero Carvajal sólo conservará el ganado

el 28 dic 2011 / 21:01 h.

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Julio Revilla posa en el balcón de su despacho ubicado junto al Archivo de Indias de la capital hispalense.

El carismático Julio Revilla adelanta que renuncia a la presidencia de la cárnica Consorcio de Jabugo , que montó a finales de los años noventa y convertió en una auténtica referencia en el negocio del cerdo ibérico. Si bien su salida estaba pactada tras haber vendido toda su participación accionarial al socio mayoritario de la empresa, el grupo catalán Agrolimen (cuya marca más conocida es Gallina Blanca), lo cierto y verdad es que deja cierta sensación de vacío en el pata negra, un sector por el que peleó no sólo desde su firma, sino también como máximo responsable de la Denominación de Origen Jamón de Huelva y de Iberaice, la división del ibérico en la patronal de las industrias de la carne, Aice.

Desde que en enero pasado se completara la venta de su porción del capital, Revilla sólo ejercía la presidencia institucional, siendo Joan Cornudella, consejero delegado de Agrolimen, quien tenía el poder ejecutivo y, por tanto, le relevará en el cargo. Reconoce el polifacético empresario, cuyas actividades abarcan desde la gestión de residuos radiactivos hasta los equipamientos teatrales, que a él le va la marcha, es decir, mandar, emprender, ejecutar y no sólo figurar.

Estaba cantada su dimisión. El grupo dueño de etiquetas tan conocidas como Avecrem, Sopinstant y El Pavo entró en Consorcio de Jabugo, con sede social en Sevilla y fábrica en la localidad onubense por excelencia del ibérico de bellota, en 2007 primero como socio minoritario, dos años después como principal accionista al comprar la participación de Cajasol y una parte de la de Revilla, quien le vende el resto entre 2010 y 2011.

La cárnica está compuesta por varias filiales, con mataderos –los de Cumbres Mayores y Jabugo–, fábricas para despiece, embutidos y loncheado, secaderos y comercializadoras. Junto con Consorcio de Jabugo, Sierra Mayor es su segunda marca. Y tras Sánchez Romero Carvajal –propiedad de Osborne y que opera bajo la etiqueta 5J–, es la segunda firma más importante del cerdo ibérico de bellota y la que mayor empeño pone en abrir mercados exteriores, sobre todo Japón.

Julio Revilla dejará, asimismo, la vicepresidencia de la asociación Iberaice, en la que ejerció la presidencia hasta las elecciones del pasado verano, cuando se decantó por no presentarse como cabeza de lista. En cambio, comenta que continuará en el ibérico a través de Agropecuaria Sierramonte, la división ganadera que Agrolimen no compró. En los mejores tiempos, sus dehesas aportaban a Consorcio hasta 36.000 animales para ser sacrificados al año, pero la crisis económica y la del propio sector del ibérico hicieron bajar en picado la producción. Ahora apenas son 3.000 cerdos, según precisa el empresario.

Ha sido especialmente crítico con la banalización comercial del jamón ibérico, al pasar de ser un producto gourmet y estrella de la gastronomía española a un reclamo comercial por su bajo precio. De hecho, acuñó la expresión “ibérico de hormigón” cuando comenzó el boom del cerdo de cebo, aquél alimentado con piensos sin necesidad de comer bellota y criado en granjas localizadas fuera incluso del área tradicional de este animal, como Galicia o Cataluña. Denunció el desembarco masivo, al calor de la antigua rentabilidad, de grandes cárnicas que antes tan sólo habían trabajado con el porcino blanco. Todo eso hizo que en 2007 se calificaran como ibéricos 6 millones de animales, una exageración cuyos excedentes de jamones aún lamentan la industria y los ganaderos.

Revilla calcula que los stocks de cebo están casi agotados no así los de bellota, que se prolongarán hasta la campaña de 2012. El precio de los animales, por tanto, no se ha recuperado –la arroba cotiza a 22 euros en bellota y 16 en cebo– debido a la escasez de la demanda industrial.

Éste ha sido, dice, el tercer año de crisis en el ibérico de cebo, que ya le dice adiós, pero queda otro para el de mayor calidad, el de bellota. En 2013, por tanto, tendría que marcar el punto final.

A desmantelar nucleares y equipar teatros 

El grupo empresarial Chemtrol Española , controlado por Julio Revilla y a través del que canalizaba su inversión en Consorcio de Jabugo, está conformado por cinco sociedades dedicadas a la ganadería extensiva de cerdo ibérico, la gestión de residuos radiactivos y protección radiológica y la escenografía y equipamiento técnico de teatros. La compañía se ha adentrado en una nueva actividad, la de contenidos museográficos, es decir, concebir y arbitrar recursos para museos de temática específica, según señala el directivo.

Revilla, asimismo, quiere abordar la definitiva internacionalización del grupo dado que, hasta ahora, dice, sólo ha hecho algunos pinitos. En concreto, se ha adjudicado un contrato de tratamiento de residuos radiactivos en Bulgaria y considera que se abre un gran mercado en este negocio con el desmantelamiento de centrales nucleares anunciado por Alemania y Japón, entre otros países –en España trabaja en las de Zurita y Vandellós I–.  Su centro de investigación y desarrollo se encuentra en el sevillano parque tecnológico Cartuja 93.

La división de equipamiento escénico, que fue el origen del grupo y cuyos contratos más destacados han sido para el Teatro de las Artes de Valencia y el Teatro de El Escorial, también ha realizado encargos para el extranjero, entre ellos el Palacio de Congresos y Convenciones de Orán (Argelia), y Julio Revilla confía en las posibilidades que se abren en los países suramericanos y en los del Este de Europa que están en la UE.
Chemtrol Española tiene una facturación anual de 30 millones de euros y su plantilla la conforman 90 trabajadores. 

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