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Revolución sin solución

Mel trató de buscar una solución a la crisis con una revolución. Su apuesta fue inútil y el Betis fue el inerme rival de un Elche sólido, disciplinado y con gol.  

el 12 feb 2011 / 22:13 h.

Mel dispuso un 4-4-2. Isidoro y Vega, laterales.

En busca de alimento para paliar el hambre de triunfos, el entrenador del Real Betis, Pepe Mel, revolucionó su once inicial. El proceso febril de Juanma originó una nueva pizarra, encarnada en un 4-4-2 con Emana y Rubén Castro en ataque.

El experimento de Fernando Vega e Isidoro en los laterales condicionó el inicio de un encuentro viciado. Linares desnudó a un lento Miki Roqué y Dorado apenas aportó criterio al doble pivote.

El atasco psicológico de los discípulos del madrileño insufló oxígeno a un Elche que aplicó tres conceptos de forma milimétrica: orden, presión y velocidad. Sus contras, lanzadas de forma directa y sin previa potabilización en la medular, cortocircuitaron a un Betis roto y sin ideas.

Beñat, sacrificado en el 29' ante el desolador panorama, no fue capaz de asumir la responsabilidad creativa e Iriney, apagado, apenas redujo la libertad de movimientos de un Generelo erigido en capitán general.

Ni en la segunda mitad, con el Elche en inferioridad numérica y agazapado en su área de forma palpable, ofreció garantías un Betis sin ritmo. Emana no acertó desde el punto de penalti y se fajó en una pelea inútil en ataque. En los instantes finales, y con 1-3 en el electrónico, Mel buscó la hazaña con un 4-3-3 sobre el césped. El Elche, fiel a sus principios, resistió sin inmutarse. 

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