Cultura

Rigola lleva por primera vez al teatro ‘Maridos y mujeres’

La obra de Woody Allen estará en el Central desde hoy hasta el sábado próximo.

el 04 dic 2013 / 22:00 h.

15326160 Alex Rigola es un viejo conocido del público sevillano, pero nunca deja de sorprender con sus propuestas. Si la pasada temporada estrenaba su Coriolano de Shakespeare, hoy desembarca en el TeatroCentral con su nuevo espectáculo, Maridos y mujeres, basado en la obra homónima de Woody Allen de 1992, que por primera vez es adaptada al teatro. La obra, que gira en torno a “algo tan endeble y vulnerable como las relaciones de pareja”, fue presentada ayer por el director en la Escuela Superior de Arte Dramático, en presencia de un nutrido grupo de alumnos. “A lo mejor no tenemos que desear tanto, no esperar demasiado de la vida. A los 20 años quieres comerte el mundo, pero si conseguimos no quemarnos por el camino, a una cierta edad las cosas más simples son las más satisfactorias.Saborear la calma es algo grandioso, y los 40 y tantos son esa edad en que puedes empezar a mirar para atrás y relajarte”, afirmó. Luis Bermejo, José Luis Torrijo, Miranda Gas, Elisabet Gelabert, FernandoSoto y Nuria Mencía protagonizan esta producción de La Abadía escrita y dirigida por Rigola, que cuenta la historia de Álex, escritor y profesor de literatura, y su mujer, Carlota, que trabaja para una revista de arte. Ninguno de ellos da crédito cuando se entera de que sus mejores amigos, Alicia y José Luis, aparentemente una pareja perfecta, han decidido separarse. A partir de este hecho, el matrimonio empieza a preguntarse si la relación se asienta sobre una base realmente sólida. “Abordamos este montaje en un momento complicado, y también debió de serlo para WoodyAllen”, comentó Rigola con una sonrisa. “Recordemos que había empezado a tener una relación a escondidas con su hijastra, y a punto estuvo de no poder acabarse el rodaje por culpa de Mia Farrow, que encontró fotos de aquélla desnuda en la mesita de Allen, lo que él hace en el filme es mostrarte una situación, lo que hagas después con ella es cosa tuya”. En este sentido, definió como “altamente terapéutica” la obra tanto para el público como para los actores. “Hemos intentado llegar a cierta verdad escénica”, prosiguió el director, “y eso es precisamente lo más difícil de hacer con los actores, por eso hay una cantidad de locos impresionante en ese oficio. Conozco muy buenos actores de cine a los que les resulta imposible entrar en ese juego, que es el de ir haciendo eses en lugar de tomar la línea recta. Tras cuatro o cinco funciones, tu cuerpo y tu mente tienden a esa línea recta. Lo difícil es luchar contra ella, hay que ponerse trampas para no caer en la uniformidad”. Álex Rigola no quiso desaprovechar la ocasión para hacer un encendido elogio del teatro central, “que lleva 23 años permitiendo ver el mejor teatro del mundo. Esto es algo que no tiene Mérida, ni Almagro, ni Bilbao. Apenas lo tienen Madrid y Barcelona, y a veces los buenos espectáculos vienen antes aquí que a esas dos capitales. es una ciudad única en ese sentido”, agregó. Asimismo, explicó a su auditorio que “cuando pasa el tiempo en esta profesión, lo que queda no son los éxitos, las críticas positivas o el reconocimiento de los comañeros. Lo único que queda después de estos viajes es la experiencia, la relación con las personas. Un espectáculo que ha sido bien acogido, pero en el que haya tenido que aguantar a un hijo de puta dando por culo en el escenario, no me compensa. Al final, no hay nada que justifique este esfuerzo sino las personas”.

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