Local

Risas, sonrisas y decepción

La crisis no pide el carné de nada a quienes gobiernan, le da igual que sean de izquierdas o de derechas, del Bilbao o del Barcelona, ilustrados o que no sepan leer, que no puede ser un insulto a las víctimas si quien lo restriega ha sido ministro de Educación, aunque...

el 16 sep 2009 / 02:40 h.

La crisis no pide el carné de nada a quienes gobiernan, le da igual que sean de izquierdas o de derechas, del Bilbao o del Barcelona, ilustrados o que no sepan leer, que no puede ser un insulto a las víctimas si quien lo restriega ha sido ministro de Educación, aunque en este caso sea sinónimo de impotencia, tontería y desprecio a la institución parlamentaria. La crisis no mira nada, habría llegado con la misma gravedad e idéntica fortaleza gobernando Rajoy a las órdenes de Aznar o libre y paciente con ese endiosado al que la realidad está probando su gran cuota de responsabilidad en las particularidades de la española. De momento, Rato sigue ganándole con su inteligente silencio, quizás porque es consciente que desde el G-20 a todos los expertos de mediana credibilidad, destacan las grandes culpas del FMI, siendo como era director. La evidencia matiza que eso es pasado, que sirve para dar capotazos sueltos, pero el público espera una lidia casi imposible y quien tiene que apechugar con ella es Zapatero, que es quien gobierna. Así que el Debate sobre el estado de la Nación era el escenario ideal para que su principal rival lo dejase K.O. Pero Rajoy habla de máquinas de escribir cuando Zapatero va por los ordenadores y, así, solo los fundamentalistas del regimiento le conceden una pírrica victoria por puntos. Puede que las risas y sonrisas de Esperanza Aguirre en la tribuna de invitados sea la mejor definición del resultado.

Flora Davis, que es especialista en la interpretación de los gestos, y Rose Rosetre, en la lectura del rostro, podrían coincidir en la versión de la divertida presidenta madrileña: Rajoy no volverá a encontrarse otro escenario como el regalado por la crisis. Es verdad, a Fernando VII le situaban las bolas para que no fallase las carambolas y Rajoy, que las tenía mejor colocadas, coge el taco y rasga el paño. Por si fuera poco, Erkoreka (Bilbao) y Ridao (Barça), dos de los mejores oradores de la Cámara, echan una buena mano a Zapatero recordando su renuncia a garantizarse las votaciones favorables para darle otro giro a la convivencia en el País Vasco, que tanto afecta a España.

Periodista

daditrevi@hotmail.com

  • 1